cada día es mejor que el anterior, agradecido con la vida hasta por los problemas, cada día más fuerte y con más determinación, aprendí de mis errores, no soy el mismo, soy mejor.
Volví para drenar esto que me destruye, pues no es igual llorar por lo que nos pasa que por algo en específico. Estos últimos meses, o siglos, ya no sé, cada lágrima lleva tu nombre aunque nadie me ha visto llorar; ergo, un abrazo del insomnio y un beso en la frente del olvido.