-Bolsas de basura. Maquillaje, tacones y el resto de cosas que ya no necesito
-Pasta y vino. Noche especial. Historia con final feliz.
Fin de una vida, tristeza
-Eyeliner negro
-Rímel
-Vodka Paula lo odia, sólo da para una botella. Nuestras primeras disyuntivas
-Ron
-Coca-Cola
-Mucho hielo
-Ganas, esas no las compro, me sobran, las vendo, a quien se las gane, nunca volveré a tener algo tan intenso, tan de verdad, ¿por qué las regalé?
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Todos se ríen de mí, creen que soy un cornudo, te has salido con la tuya, lo estropeas todo, zorra. Es verdad, demasiado maquillaje, no era necesario el escote, ni la risa, el sólo protege lo suyo. Apenas me ha zarandeado. Quien bien te quiere te hará llorar, debe quererme mucho
El #antiintelectualismo, o hacer apología de la estupidez, tiene también efectos políticos, pues facilita controlar mejor las conductas y deseos de la ciudadanía. ✍️@Inakidoming81
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Como decía #Sócrates, «las palabras son como flechas, pueden matar o curar». El lenguaje tiene la capacidad de vehicular el #pensamiento e incluso de conformar las emociones.
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¿Qué es el tiempo? Siempre podremos decir, como San Agustín: "Si no me lo preguntan, lo sé. Si me lo preguntan, lo ignoro". No sé si al cabo de veinte o treinta siglos de meditación hemos avanzado mucho en el problema del tiempo. Yo diría que siempre sentimos esa antigua perplejidad, esa que sintió mortalmente Heráclito en aquel ejemplo al que vuelvo siempre: nadie baja dos veces al mismo río. ¿Por qué nadie baja dos veces al mismo río? En primer término, porque las aguas del río fluyen. En segundo término —esto es algo que ya nos toca metafísicamente, que nos da como un principio de horror sagrado—, porque nosotros mismos somos también un río, nosotros también somos fluctuantes. El problema del tiempo es ése. Es el problema de lo fugitivo: el tiempo pasa. Vuelvo a recordar aquel hermoso verso de Boileau: "El tiempo pasa en el momento en que algo ya está lejos de mí". Mi presente —o lo que era mi presente— ya es el pasado. Pero ese tiempo que pasa, no pasa enteramente. Por ejemplo, yo conversé con ustedes el viernes pasado. Podemos decir que somos otros, ya que nos han pasado muchas cosas a todos nosotros en el curso de una semana. Sin embargo, somos los mismos.
Yo sé que estuve disertando aquí, que estuve tratando de razonar y de hablar aquí, y ustedes quizá recuerden haber estado conmigo la semana pasada. En todo caso, queda en la memoria. La memoria es individual. Nosotros estamos hechos, en buena parte, de nuestra memoria. Esa memoria está hecha, en buena parte, de olvido.
«El Tiempo»
Borges, Oral (cinco conferencias pronunciadas en la Universidad de Belgrano, recopiladas por Martín Müller). Emecé. Buenos Aires, 1979.
En un escenario como el que nos ofrece la neurología del futuro:
¿podemos/debemos especular con la posibilidad del renacimiento de nuestra identidad en otro cuerpo?
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