Esto es lo que hago con las almohadas para grabar cuando estoy en hoteles. 😬😬😬
Si no estás en una cabina de grabación, debes ubicar un lugar insonorizado y cuidar la acústica alrededor del micrófono. No se ve cómodo ni bonito, pero funciona muy bien. 🎙️🎧 💻📡
Hoy nos toca presumir lo linda que son nuestras mamis😍 ella es mi MamaYeya.
El día de las madres, disfruto mucho ver (en las redes) las mamas de mis amigos; todas, las que están lejos, las que están vivas y las que partieron con Papá Dios.🙏🙏🙏 FELIZ DÍA!!!
27 años viendo el mismo guion con distintos actores. No quieren libertad, quieren el turno para administrar la miseria. Cambiar unos saqueadores por otros no es democracia, es relevo de nómina. Venezuela no necesita 'elecciones rápidas', necesita políticos con vergüenza.
Cualquiera que sepa en qué anda Hugo Carvajal en estos días, a las puertas de la comparecencia de Maduro, sabe que la serenidad de Zapatero y sus afirmaciones de que ha quedado exonerado no se corresponden en absoluto con la realidad. Veremos más cosas pronto.
Me gustó mucho está interesante conversación entre Ricardo Salinas @RicardoBSalinas y Juan Miguel Zunzinegui @JMZunzu sobre Karl Marx y lo nefasto que era.
Llevo meses viendo a Tucker Carlson aparecer en la Casa Blanca en momentos delicados. No una vez, ni dos. Varias. En reuniones sensibles, en días clave. Lo vi yo mismo, como en esta foto que tomé. Estaba allí cuando se hablaba de Venezuela, de petróleo, de Irán.
Entre los periodistas siempre flotaba la misma pregunta en voz baja: ¿qué hace exactamente aquí un presentador de televisión? ¿Por qué está en salas donde normalmente solo entran funcionarios, diplomáticos o asesores de seguridad nacional?
Carlson parecía convencido de que podía jugar otro papel. Que podía ser un enlace informal, alguien capaz de aplacar a Trump, abrir canales, empujar acuerdos. Durante años ha defendido esa estrategia de negociar con autócratas, hablar con dictadores, explorar pactos como los que proponía con Rusia o con el régimen venezolano.
Pero no.
Ahora él mismo ha dicho algo que cambia todo: que la CIA ha revisado sus mensajes con personas en Irán y que podría haber una remisión criminal al Departamento de Justicia por esos contactos antes de la guerra, bajo la ley que regula a los agentes de potencias extranjeras (FARA).
Si eso es cierto, muchas escenas de estos meses empiezan a verse con otra luz. Aquellas entradas discretas en la Casa Blanca. Aquellas reuniones en las que nadie terminaba de entender qué hacía allí. Y aquellas conversaciones en las que Trump parecía darle información que luego resultaba incompleta o directamente errónea.
En la propia administración se comenta la posibilidad de que Trump pudiera haber estado alimentándole con información equivocada o incompleta para despistar a los ayatolás antes del ataque. Sería un patrón que ya se vio en otro episodio reciente: cuando aceptó hablar por teléfono con Nicolás Maduro en plena negociación, enviando mensajes a través de Ric Grenell, y poco después acabó ordenando su arresto.
Además, este episodio también tiene una lectura interna en Washington. En la pugna dentro del trumpismo entre el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, la situación resulta relevante. Carlson es íntimo de Vance y ha sido durante años uno de los críticos más duros de Rubio. Si ahora su figura queda cuestionada en este contexto, eso refuerza indirectamente la posición de Rubio dentro de la administración.