A veces, los desafíos más duros son los que revelan nuestras fortalezas más profundas. Cada proceso trae consigo una lección y al final, un cielo más claro para seguir adelante. Confía en que después de la tempestad, siempre llega la calma.
Confía en Dios!
El ego te dice "demuéstrales". La sabiduría te dice "no les debes nada". Cuanto más tranquilo estás contigo, menos necesitas probar a nadie. La paz no se exhibe. Se siente. Y se nota más en quien calla que en quien presume todo el rato.
La constancia es necesaria para alcanzar cualquier meta. Si lo abandonas todo a mitad de camino, no llegarás a ningún lado. Da lo mejor de ti y verás hasta donde vas a llegar.