🚨 Puerto Rico exige un plebiscito oficial reconocido por el Congreso de Estados Unidos y España, donde se pregunte si quieren volver a ser España.
Dicen “progreso”. Y aparece Annette Falcón con números que desmontan el relato: antes más voz, más economía, más control. Hoy, apagones y dependencia. Igual el problema no era España, sino lo que vino después.
Voy a decirlo sin rodeos: esto no va de Maduro. Va de quién ha gestionado su final y para qué. Cuando un presidente es apresado y no hay caos interno ni fractura visible en la cúpula, cuando no hay histeria militar ni sangre en las calles, estamos ante una operación controlada. Las revoluciones reales son ruidosas. Las transiciones pactadas son silenciosas.
Aquí no hay heroicidades ni épica. Hay negociación fría. Y la negociación no se hace con el pueblo, se hace con la élite que garantiza orden. Quien crea que Estados Unidos —o la estructura que marca la pauta— busca justicia, democracia o reparación histórica, no ha entendido cómo funciona el poder. Lo que se busca es estabilidad, acceso a recursos y cierre de un ciclo incómodo. Todo lo demás es decorado.
Por eso insisto: el elemento clave es la traición funcional del entorno de Maduro. No ideológica, no moral: funcional. La traición que se produce cuando se comprende que el régimen ya ha caído y que es mejor recolocarse que resistir. Ahí es donde entran nombres concretos, no por conspiración, sino por lógica de poder: Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López. No como salvadores ni como demonios, sino como gestores del aterrizaje.
El detalle verdaderamente inquietante, para mí, no es un vídeo ni una filtración. Es la calma reveladora. La calma de quien ya sabe que no va a caer al vacío. La calma de quien ha recibido garantías. Nadie está tranquilo en mitad de una tormenta si no tiene un refugio pactado. Esa serenidad no es inocente; es estratégica.
Y aquí viene lo más incómodo: las transiciones tuteladas no liberan países, los reordenan. Cambian el relato, redistribuyen poder, blanquean a unos y sacrifican a otros. El ciudadano no entra en la ecuación más que como coartada. Se le promete futuro mientras se decide el reparto en despachos cerrados.
Esto no va acerca de izquierdas o de derechas. Va de quién controla las riquezas, el dinero, las armas y la narrativa cuando se baja el telón. Y si el proceso avanza sin sobresaltos no es porque el sistema se haya humanizado, sino porque ya se ha pactado quién paga y quién se salva.
Lo demás es ruido. Y el ruido, casi siempre, es para que no mires dónde de verdad se está decidiendo todo. Seguiremos informando. Sin anestesia.
Alberto Núñez Feijóo no representa una oposición: representa la continuidad. Es el rostro amable del sistema, el que promete cambio sin alterar nada, el que finge firmeza mientras calcula su próxima abstención. Habla de moderación como si la tibieza fuera virtud, como si el país necesitara más silencio y menos verdad. En un tiempo de sombras, Feijóo no enciende luces: baja la voz para no molestar. Su liderazgo no emociona ni incomoda, y ese es precisamente su peligro. Porque el poder no teme a los enemigos ruidosos, sino a los cómplices discretos.
Feijóo se presenta como alternativa, pero su discurso nace desde la rendición. Habla de diálogo con quienes han demolido la unidad nacional, de consenso con quienes mercadean con la justicia, de responsabilidad mientras cede terreno a la mentira. Ha convertido la prudencia en cobardía y la estrategia en renuncia. No denuncia el sistema: lo administra desde la oposición. Su partido ya no combate al poder, lo mima, lo justifica, lo imita.
Mientras Sánchez impone el relato, Feijóo lo acepta con resignación, temeroso de perder los votos del centro que nunca llegarán. Así, el país se desangra entre un Gobierno que manipula y una oposición que calla. España no necesita un gestor prudente, sino un líder con fuego en la voz y verdad en el alma.
Feijóo no es la resistencia: es el tranquilizante del régimen.
Y la pregunta inevitable es:
¿Queremos una España libre o una España administrada por los mismos, con distinto tono de voz?
🔴 Morante dedica el último toro de su vida a Abascal:
- Morante: "Por todo lo que haces por nosotros, ¡Viva España!".
- Abascal: "Es una obligación con nuestros hijos".
Juan Manuel de Prada: «Matando la natural transmisión cultural entre generaciones, se logra una auténtica disociedad, en la que cada generación vive aferrada a los pecios de su naufragio, inconsciente de su condición de náufraga.»
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@Isabelperezmoi1 Vox no me demuestra que quiera reformar el sistema: régimen electoral, sistema parlamentario, separación de poderes, limitación de mandatos, sólo veo banderas de España …
@caminantes21 ¿Politizar? Te recuerdo la mierda de Magas Republicanas del gobierno podemita de Valencia… Los únicos que sólo piensan en politizar todo son la izquierda.
@NunezFeijoo La constitución hay que reformarla: Sistema presidencialista, separación de poderes, protagonismo de los ciudadanos no de los partidos políticos…