Salió campeón jugando al fútbol y lo rajaron días después por pedir un refuerzo. Acá empieza toda la debacle.
Si esta gastada y fracasada dirigencia tiene un ápice de vergüenza le tiene que pedir perdón y que vuelva a reencausar la causa. Es él y nadie más.
Ya no estamos en tiempos de celar, revisar celulares y vigilar a nadie. En esta época se está con quien quiere bonito y si ya no quiere, se le abre la puerta para que se vaya. Este siglo no es para mendigar amor, sino para recibirlo a toneladas con quien hay conexión emocional.
Salir con mexicanos de fiesta es una experiencia que no recomiendo hacer más de una vez al año, mientras tú llevas dos chupitos de tequila y sientes que te vas a morir, ellos se han tomado treinta y cinco y te dicen “dale wey esto no es nada”