Sin mirar abajo, con los ojos puestos en Cristo y una fe creciente en su providencia es la manera de experimentar verdadero crecimiento espiritual. Dios nos hace un llamado a ser valientes, osados y fieles a su voz. No desistas de Dios, aferrate a Él.
El Discipulado no es el resultado sólo de información, requiere de experiencias profundas, modelos influyentes que intencionalmente provoquen cambios con su propio estilo de vida.
Las etapas del crecimiento espiritual representan un proceso continuo y gradual, con características y desafíos únicos en el camino del discípulo durante su experiencia transformadora, conocida como discipulado.