Un brasileño y un noruego insultándose en el idioma universal: el español.
Este era el mundo que nos tenía preparado Felipe II, pero tenemos que conformarnos con hablar esa abominación germánica, el inglés. En fin.
Viví el mejor mundial de mi vida.
Me emocioné todos los días. Les di mi corazón.
Gracias por haberme enamorado de este deporte hermoso ingrato y maravilloso.
Cuenten a uno más entre sus fieles seguidores, admiradores y amigos.
Siempre con ustedes, @miseleccionmx
Nos vemos en 2030.