Más allá de la noche que me cubre, negra como el abismo insondable, doy gracias a los dioses que pudieran existir por mi alma invicta. La amenaza de los años me encuentra y me encontrará sin miedo. Soy el amo de mi destino. Soy el capitán de mi alma.
William Ernest Henley.
Qué presidente pavote que tenemos.
Fingiendo sentimientos que no tiene en un día tan especial para todos los argentinos.
No se le peguen a este bobo porque se van con él.
El que avisa no traiciona .