La brújula es una mentira que nos vendieron los hombres satisfechos. El hombre verdadero —el hombre vivo— nunca supo hacia dónde iba. Solo supo que le ardía el pecho.
La ansiedad que me estruja no es mi enemiga. Es la prueba de que todavía estoy despierto, de que aún no me he rendido a la comodidad de no sentir nada. El hombre muerto por dentro no siente que lo estrujan. Yo sí.
No busquéis recordar lo que ya viviste, ni anticipar lo que te espera. Eso es el truco del miedo: convencerte de que el sentido está en otro lugar, en otra página, en otro momento que no es este.
Él sigue confiando en mi. Le prometí que no olvidaría los sueños, y es su autenticidad la que me recuerda que el éxito sin alegría no tiene sentido, pues cuando el hombre se atreve a mirar a los ojos al niño que fue, encuentra la fuerza para ser quien realmente quiere ser.
…aquí lloramos todos.
Gritamos, berreamos, moqueamos, chillamos, maldecimos
porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse.
Llorá
pero no olvides.
Mario Benedetti
Dicen que el amor entre dos personas acaba muriendo. Eso no es cierto. El amor no muere. Simplemente te deja, se marcha si no eres lo suficientemente bueno, lo suficientemente digno. El amor no muere: el que muere eres tú.
—William Faulkner
«Si no me dan alas, aprenderé a volar con los puños» —Frase al final de la carta que escribió Almafuerte (Pedro B. Palacios) al ministro de Educación, cuando le negaron la beca para estudiar pintura en Europa.
Dijo una vez Zoé Valdés: “Escribir es una forma de resistir, de no callar.”
El 2 de mayo de 1959 nacía una escritora que entendió que la palabra también puede ser una forma de libertad.
Y en esa frase hay algo que va más allá de la literatura. Porque escribir no es solo contar, es sostener una voz cuando alrededor todo empuja al silencio. Es dejar constancia, defender una memoria, negarse a que otros nombren por ti lo que has vivido.
Hay palabras que no buscan adornar… buscan permanecer. Decir lo que incomoda, lo que duele, lo que no conviene callar.
Quizá por eso escribir no siempre es un gesto estético… a veces es una forma de resistencia.
"Mientras dura la mala racha pierdo todo. Se me caen las cosas de los bolsillos y de la memoria: pierdo llaves. lapiceras, dinero, documentos, nombres, caras, palabras. Yo no se si será gualicho de alguien que me quiere mal y me piensa peor, o pura casualidad, pero a veces el bajón demora en irse y yo ando de pérdida en pérdida, pierdo lo que encuentro, no encuentro lo que busco, y siento mucho miedo de que se me caiga la vida en alguna distracción".
"La mala racha", Eduardo Galeano
Hazme puente de tu Gracia, que mis manos permanezcan abiertas y que cerradas no se entumezcan de esclavitud. Rompe todas las cadenas que arrastran los errores de mi pasado.
Tres niños jugaban al fútbol mientras hacía ejercicios, abrazando el momento, coronándolo con carcajadas y bailes. ¡Cuán invaluable es la inocencia! En ella, es inexistente la prisa que nos ahoga. Tan breve, pero tan profunda, y yo deseando que mi vida sea extensa,
[...] fue inevitable ese trote que se escuchaba en mi pecho, y entendí que quería brotar un llanto en mi. Lo ahogué con mis dientes apretados, y mis pisadas fuertes. Respiré profundo, pero todavía quedaron sujetas algunas lágrimas en el acantilado de mis párpados.