Cosas que Michael Jordan tiene que son indiscutiblemente mejor que las de LeBron James:
Sus calzados.
Space Jam.
Eso es todo, fin de la lista.
Jordan es cultura, es impacto más allá de la cancha, pero no es el mejor jugador de todos los tiempos.
Lo que está pasando con Petromóvil es más profundo de lo que muchos quieren admitir: es el fin de una época donde comunicar estaba controlado por unos pocos.
Antes, solo ciertos periodistas tenían la facultad de informar. Eran los que decidían qué se decía, cómo se decía y qué era “verdad”. Eran los ojos, los oídos y la voz del pueblo, en gran medida porque no había otra forma.
En ese contexto, el periodismo exigía un alto nivel de profesionalidad. No era opcional: había que ser preciso, conciso y eficiente, porque los espacios eran limitados. Una columna tenía un tamaño fijo, un noticiero tenía minutos contados. Eso obligaba a desarrollar el oficio como un arte de síntesis y rigor. Y sí, ese periodismo sigue siendo necesario hoy.
Pero la diferencia es que ya no es exclusivo.
Hoy los ojos son del pueblo. La voz es del pueblo.
Y la capacidad de documentar, grabar, analizar y difundir está en manos de cualquiera con un celular.
Y eso incomoda.
Lo de Petromóvil no viene de una redacción tradicional. Es un ciudadano señalando un problema real: la calidad del combustible. Entonces la discusión no es si cumple con estándares clásicos de “periodismo”. La verdadera pregunta es: ¿quién tiene derecho a informar?
Porque cuando la ciudadanía comunica sin pedir permiso, lo que se rompe no es el periodismo… es el control que antes tenían unos pocos sobre la verdad.
Felicito lo que está pasando con Petromóvil, el rechazo ciudadano. Es una señal clara: la gente despertó y ya no hay vacas sagradas.
@juvenalbrenes El mejor y más atinado análisis que he leído sobre este problema. Lo cierto es que ese periodismo clásico quedó en el pasado, las redes han democratizado la opinión pública, antes solo tenían derecho los encumbrados, los que tenían el espacio, ahora el espacio está en tus manos.
@carlosgabrielgc Deberías ponerse la toga y reforzar la barra de la defensa del ejemplar ciudadano Madè, creo que con su intervención fácilmente logran desestimar los cargos que se le imputan.
Danny McLain. Premio Cy Young de la Liga Americana de 1968 y 1969, MVP de la Liga Americana en 1968. Último lanzador en ganar 30 partidos o más en una temporada regular. Estrella del pitcheo de finales de los 60s y destinado aparentemente a llegar al Salón de la Fama. Peeeero...
Se le ligó a corredores de apuestas, al crimen organizado, se le suspendió, se declaró en bancarrota, su carrera terminó mal y pronto. Y la cosa no mejoró después, más allá de un intento de establecerse en la música.
Agregó a su historial legal el tráfico de cocaína, el desfalco y otras actividades criminales. Aunque la vida le dio la oportunidad de reintegrarse y lo hizo en su madurez, McLain fue por años el mejor/peor ejemplo de potencial desperdiciado.
Hoy todavía a sus 81 años es el vivo ejemplo del arrepentimiento, y del enorme costo de las malas decisiones.