Lamentablemente, a pesar de tener el testimonio directo de miles de personas que huyeron de dictaduras vecinas, muchos aquí insisten en coquetear con el mismo desastre. Tenemos la advertencia viva en nuestras calles de lo que el colectivismo radical le hace a una nación productiva, y aun así hay quienes insisten en votar por ese sistema nefasto.
La principal característica de estos gobiernos de izquierda es que llegan con la consigna de desmantelar y perturbar el sistema productivo, porque les incomoda que la gente viva bien y prospere con su propio esfuerzo. Si la población se descuida y les cede espacio, son capaces de socavar las instituciones hasta imponer una dictadura abierta, tal como lamentablemente ocurrió en el caso de Venezuela.
Latinoamérica empieza a dar señales claras de recuperación económica y política, y esa es una excelente noticia para todos. Poco a poco van cayendo los últimos vestigios y reductos de las corrientes estatistas que tanto daño le hicieron a la inversión regional.
El radicalismo siempre va a buscar fracturar y dividir a la población en bandos opuestos, porque una sociedad fragmentada es mucho más fácil de manipular. No debemos caer en esos discursos y cuentos "progres" diseñados artificialmente para enfrentar a unos ciudadanos contra otros.
Aunque desde los aparatos de poder intentaron silenciar y arrinconar las denuncias de figuras como Miguel Uribe, la propia población se encargó de que esas ideas de libertad sobrevivieran. El despertar ciudadano terminó silenciando la narrativa oficialista, logrando que esa corriente radical caiga derrotada y sin argumentos en Colombia.
Los defensores de este modelo siempre buscan culpar al resto del mundo de sus propios fracasos, negándose a aceptar su culpabilidad. Cuando un problema ocurre bajo una gestión de signo contrario, la responsabilidad es automática del gobernante; pero cuando sus propios gobiernos de izquierda destruyen la economía, la culpa es siempre de un complot exterior, de la prensa o de cualquier otra excusa.
Más allá de las ideologías, el objetivo debería ser construir una sociedad donde el trabajo y la iniciativa sean el motor del progreso. Senegal Inglaterra México