@JosemaVallejo Lo que me parece increíble es que nadie acabase mal, la gente no es consciente de lo peligrosos que son los jabalís, sobre todo como logren tirarte al suelo.
Why don't we get a blockbuster film about Lepanto? It's a story about a king's bastard half-brother with zero naval experience. He has to put together a ramshackle alliance, and then a rag-tag fleet to defeat the biggest, most experienced, and most powerful navy of the day.
Lepanto is one of the longest Hail Marys in history. It's almost impossible to simulate in a wargame, because the Turks always win unless you instigate specific rules for the Christians to cheat their way to victory.
In a film version, you also get to have the character of Cervantes and a heartwarming bit when thousands of Christian slaves are freed at the end. It's amazing. I suppose it would be super-expensive with all the ships, but I'd assume decent and appropriate use of CGI. Until then I guess we'll only have G. K. Chesterton's poem Lepanto, which I recommend highly.
Permitir que las cosas ocurran para que la gente normal acabe aplaudiendo medidas de excepción. Eventos traumáticos como los peores atentados en Europa han ido creando un contexto legislativo que nos ha traído hasta aquí lentamente. Los atentados del 11-S justificaron Stellar Wind o el Total Information Awareness, que ya estaban preparados con antelación. Luego llegaron la Patriot Act y la Homeland Security Act. De manera similar ha ocurrido en Europa, en un proceso lento pero constante.
El COVID ha sido un salto exponencial en lo que a la pérdida de privacidad en favor de una pretendida seguridad, y la percepción social sobre ciertas prerrogativas coercitivas gubernamentales se refiere. También ha sido un salto exponencial en la digitalización de la vida, la atomización del individuo y la manipulación de la opinión pública a través de las redes sociales.
En este contexto, la tecnocracia ha ido participando en la aprobación de ciertas herramientas legislativas, que combinadas, pueden ciertamente crear un estado de excepción y represión de facto como Chat Control, la LSD, y proyectos legislativos de desarrollo de la agenda de seguridad biométrica y fusión de datos para mayor gloria de Palantir y demás engendros creados al amparo de Stellar Wind, acompañadas de una militarización de la vida legitimada en el miedo, tal y como ocurrió durante la Operación COVID.
Para ello, nada más útil que usar a la inmigración que convenientemente se ha ido fomentando por gobiernos de uno y otro color durante décadas, de manera muy notable en la última década, con objeto de escenificar unos juegos del hambre. Pese a ello, en absoluto los escenarios actuales en toda Europa son del todo espontáneos, ni responden a la pura lógica de la escasez.
Es necesario que la gente aplauda a las 8 las medidas excepcionales, y del mismo modo que ocurrió con el COVID, se necesita un evento global, coordinado, al estilo de las primaveras árabes, lo que requiere que los gobiernos colaboren, con una cierta permisividad, y que los nodos internos se activen al mismo tiempo para prender la mecha.
En este contexto, los tecnócratas buscan de manera desesperada una nacionalización y cartelización de la IA para proteger su negocio de su propia falta de rentabilidad y del peligro que implican para su potencial negocio futuro los modelos chinos, más baratos y más eficientes. Eso explica la recurrencia creciente de ciertos ciberataques que se están produciendo y la amenaza permanente de caos total que nos venden a todas horas.
Estamos viviendo en directo un golpe de estado global de la tecnocracia, y lo mejor de todo: nos lo vamos a dar nosotros mismos.