Gente necesito la ayuda de este lupanar llamado X:
Busco entrenador/a para persona con parálisis cerebral y cuadriplejia espástica a partir de septiembre por Madrid Sur.
PLAYOFFS | IMPERIAL | FIN | 1-1 | 🔚 😍
¡FINAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAL!
✅ Resultado global de la final nacional de los playoffs: 1-2
🦅 ¡𝗘𝗟 𝗜𝗠𝗣𝗘𝗥𝗜𝗔𝗟 𝗔𝗦𝗖𝗜𝗘𝗡𝗗𝗘 𝗔 𝟮𝗥𝗙𝗘𝗙!
#CDPamplonaImperial
Se está pitando muy poco, los penaltis vuelven a ser penas máximas, no se castiga con roja acciones meramente accidentales, se habla lo justo con el jugador, se aplican las nuevas directrices contra las pérdidas de tiempo... Todo con puro sentido común. Es de agradecer.
Llegamos a la pregunta que de verdad nos importa: ¿se puede traer algo de esto a España, hundida en 1,10 hijos por mujer, su mínimo histórico y de los más bajos del mundo? En parte sí. Lo más fácil de copiar son las políticas. Financiación pública de verdad de la reproducción asistida y, sobre todo, una conciliación real, con guarderías suficientes y baratas, permisos efectivos y protección del empleo de la madre, y hacer que las políticas lleguen al conjunto de los españoles y no se queden en grupos concretos. Eso un Estado puede ponerlo en marcha mañana, sin coaccionar a nadie.
Lo difícil, y lo decisivo, es lo otro, porque la natalidad alta de los israelíes laicos nace de una mentalidad concreta antes que de ninguna ayuda. Y ahí España (y cualquier país desarrollado) tendría que dar un giro de casi 180 grados, pasar de ver al hijo como un privilegio o un estorbo para el proyecto personal a verlo como un bien de todos. Parece imposible, pero no lo es, porque las mentalidades se cambian, despacio, igual que en dos generaciones cambió la nuestra. Bastaría con ir cambiando el chip poco a poco, a la española, sin calcar una idiosincrasia que es suya y nace de su historia, empezando por dejar de tratar la natalidad como un asunto privado del que el resto no opina.
Y esa es la tesis de fondo de todo este hilo. Tener un hijo es, en última instancia, una decisión libre y personal de cada uno, pero crear las condiciones para que esa decisión sea posible y esté bien vista, fomentarla y sostenerla, es un deber colectivo y una cuestión de Estado de primer orden, porque un país que deja de tener hijos deja de tener futuro. Israel demuestra que un país riquísimo y moderno todavía puede elegir la vida.
Esa grieta es Israel y los que me conocéis sabéis que no lo digo por filia alguna hacia ese país, pero es un país rico, urbano, tecnológico, con un nivel de vida altísimo, que mantiene una fecundidad de unos 2,9 hijos por mujer, el doble que la media de los países desarrollados y casi el triple que España. Es el único miembro de la OCDE por encima del reemplazo (y muy por encima).
Aquí hay que desmontar el mantra que más se repite y que afirma que la cifra se debe a los judíos ultraortodoxos que tienen familias enormes. Es verdad que los jaredíes rozan los 6,5 hijos, pero son apenas el 14% de la población y pesan poco en la media. La clave está en que incluso los judíos laicos tienen casi 2 hijos por mujer, una cifra altísima para gente urbana y con estudios, y el conjunto de los no ultraortodoxos llega a 2,45, holgadamente por encima del reemplazo. El propio Taub Center de Jerusalén demuestra que aunque borraras del mapa a todos los religiosos, a Israel le seguiría quedando una natalidad más alta que la de Estados Unidos, Canadá o cualquier país europeo. Lo asombroso es que en Israel tenga muchos hijos la gente corriente, la laica y con estudios, y no solo los muy religiosos, algo que pasa también en otros países.
¿Por qué? La primera respuesta es cultural. Israel es la sociedad más familista de la OCDE, donde la familia y los hijos son un asunto de todos y no un proyecto privado opcional, y donde religión e identidad nacional van soldadas. A eso se suma la memoria del Holocausto y la presencia de este en la educación, tener hijos como respuesta a la aniquilación, y algo curioso y contraintuitivo, en Israel el conflicto permanente enciende la natalidad en lugar de apagarla. En plena guerra de Gaza, en los últimos meses de 2024, los nacimientos subieron un 10% y la fecundidad judía trepó a 3,19.
La natalidad se desploma y amenaza el futuro del mundo desarrollado. Hay un país que demuestra que tiene solución, aunque más compleja de lo que parece.
Hay una de las leyes más firmes de las ciencias sociales que casi nadie se atreve a decir sin tapujos y es que cuando un país se hace rico y se moderniza, la natalidad se desploma, y lo hace en todas partes, sin que importe la cultura, la religión o el continente. Los datos de hoy lo confirman de forma tajante, cerca del 71% de la humanidad vive ya en países por debajo del nivel de reemplazo, los 2,1 hijos por mujer que hacen falta para mantener la demografía estable.
La lista no respeta ninguna particularidad cultural. La Corea del Sur confuciana tiene la fecundidad más baja del planeta, 0,72 hijos por mujer. La Italia y la España católicas rondan el 1,1. El Irán de los ayatolás, que en los años ochenta tenía casi siete hijos por mujer, ha caído por debajo del reemplazo. La Tailandia budista, China, Brasil, todos por debajo, y ya asoman al borde México y la propia India hindú. El desarrollo vacía las cunas, es un hecho.
La diversidad cultural solo amortigua la caída, una sociedad muy familista o muy religiosa aguanta unos años más y retrasa el golpe, pero termina cediendo igual, como estamos viendo en todo el mundo, de Polonia a Turquía. Por eso lo que voy a contar tiene tanto valor, porque en medio de esta ley de hierro hay una sola grieta, un único país rico y desarrollado que no ha caído. Y merece la pena entender por qué porque ahí puede estar la clave para solucionar un problema que de mantenerse nos llevará inevitablemente al colapso.
@Nacional10x@atizadordeoro Pero es que da igual, no se pueden llevar al equipo aunque sea SAD. Hay trabas normativas. Lo que han hecho es crear una SAD en Málaga, pero no significa que el equipo pueda competir allí.
@fanslaunionatl@rfef@deportegob Pero sois un club de socios con asamblea y votos? O solo en el papel? Si mañana llega un inversor con su familia, ¿Son los únicos socios? Pueden comprar el club?
Lo más preocupante de España contra Cabo Verde no fue el plan de partido (muy malo), sino la falta de reacción de Luis de la Fuente.
-Gavi jugó 71 minutos
-Ferran Torres jugó 81 minutos
-Yéremy Pino (único extremo al 100%) sin jugar
-Borja Iglesias (único 9 de área) sin jugar
@MikeRivas14@migquintana El tema entonces es que el Mundial deja de ser un premio y pasa a ser algo que das por hecho. Que precisamente con muy poco clasifiques le quita un poco ese magnetismo a un mundial.
Un madrileño y un mexicano no pueden hablarse en español en un país donde el español es la segunda lengua más hablada porque a EE.UU. no le ha dado la gana contratar a traductores de español en un mundial que organizan junto a un país hispanohablante.
Convertir el centro de las ciudades en decorados que encajen con la idea que otros tienen del destino. Vaciar de identidad las ciudades para que que el turista se sienta cómodo. Un parque de atracciones con distinta forma pero el mismo fondo vacío del consumo sin alma.
De lejos, lo que más odio del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México es que nos roben las pausas de hidratación y los sustituyan por publicidad.
Nos perdemos reacciones de los jugadores, indicaciones tácticas, palabras de los entrenadores y jugadores.
Terrible.
@AitorLivorno@uprazhneniye Yo hablaba más específicamente de Burkina, pero si, es innegable que la presencia rusa en el Sahel es un cambio de amo más que otra cosa.
Y lo de Francia, pues sencillamente es dantesco; todas sus ex colonias están como están porque llevan aplicando la misma política por siglos