La vida que insiste más allá de la muerte en Rioacha
El 3 de septiembre circuló en La Guajira el rumor de que Naín Andrés Pérez Toncel, alias “el Bendito Menor”, estaba muerto. La organización que él comandaba, el frente Javier Cáceres de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, publicó un comunicado para desmentirlo: la versión era falsa. Esa misma noche un teléfono asociado a él se reactivó. Horas más tarde, en el barrio Los Olivos de Riohacha, la Dijín lo dio de baja junto a otras tres personas, entre ellas su compañera. ¡Murió de la necesidad de demostrar que estaba vivo!
Ayer el presidente viajó a Riohacha para anunciarlo. Dijo que había llegado el fin de las actividades criminales del “narcoterrorista”, que a este delincuente le había caído la mano de hierro del Estado y que la paz en la que cree su gobierno es la que se impone con la fuerza de las armas y las leyes.
Contra Pérez Toncel pesaban cinco órdenes de captura y una circular roja de Interpol. Comerciantes y ganaderos de tres departamentos le pagaban una cuota mensual por el derecho a trabajar. Quien haya vivido bajo esa forma de gobierno privado tiene todo el derecho a sentir alivio.
Sin embargo, no se trata de un final; algo insiste. Porque lo que se anunció como el fin de una carrera fue, mirado de cerca, la salida de un proveedor de un mercado abierto. Pérez Toncel entró a la organización en 2019 como sicario y terminó comandando una estructura de unos ciento setenta hombres. No heredó un ejército: hizo una carrera.
Su capital inicial fue el único que tenía a mano, era el poder soberano de dar muerte, y lo invirtió en tres negocios: la extorsión al comercio y la ganadería, un corredor del narcotráfico y el tráfico transnacional de armas.
Sayak Valencia llamó capitalismo gore a esa forma de acumulación: el arreglo, propio de las zonas de frontera, donde la muerte deja de ser el costo del negocio y pasa a ser el producto, porque lo que se cobra es protección contra un daño que uno mismo produce. El Caribe fronterizo, con su puerto, su trocha y su paso a Venezuela, es el suelo fértil para esta forma de acumulación y sus violencias.
El alias merece que nos detengamos un segundo. «Bendito Menor» junta una palabra religiosa y un diminutivo, y esa mezcla no es casual donde el poder armado se cuenta a sí mismo con estética de santo y de patrón; entre lo sagrado y lo patriarcal. La narcoestética no es el adorno del negocio: es su publicidad, y el apodo es marca.
La violencia colombiana no termina: muda, y cada final que anunciamos es una muda de piel que confundimos con un cadáver.
En la última clase de su curso de 1976, el 17 de marzo, Foucault se detuvo en una escena que acababa de ocurrir en Europa: la agonía de Franco. El hombre que durante cuarenta años había ejercido con ferocidad conocida el derecho soberano de decidir quién moría terminó sus días dentro de un dispositivo dedicado a lo contrario, una máquina médica empeñada en mantenerlo vivo cuando ya estaba en rigor mortis.
Lo que a Foucault le interesaba era el choque de contraste: en ese cuerpo se encontraron dos poderes de épocas distintas, el soberano, que se define por su capacidad de hacer morir, y el moderno, que se define por su capacidad de hacer vivir. La cama del dictador fue el punto exacto donde uno se cruzó con el otro.
Riohacha es esa escena invertida, y por eso conviene solaparlas. Aquí no hay ninguna tecnología empeñada en mantener vivo a nadie. Hay un hombre que tuvo que encender un teléfono para certificar que respiraba y un Estado que necesita mostrar un cadáver para certificar que gobierna. Los dos poderes que Foucault vio cruzarse en una cama de hospital se cruzan aquí también, pero los dos por el lado de la muerte.
A esto lo llamamos necropolítica, y el nombre importa porque describe una inversión precisa: el poder deja de medirse por su capacidad de organizar la vida y pasa a medirse por su capacidad de administrar la muerte.
@petrogustavo, @IvanCepedaCast ya es hora de direccionamiento estratégico, cohesión y funcionamiento flexible y pactado muchos somos de movimientos sociales y nisiquiera un formato oficial de afiliación tenemos
@petrogustavo@PedroSanchezCol
Al govnal corresponde ocuparse de este escandalo público en Córdoba con una viceministra de defensa que ya paso de confrontación por redes a velatones y plantones públicos por supuesta violencia política contra ella
https://t.co/tJgn6m3JFe
La organización campesina y de pescadores de Córdoba y Sucre pueden ayudarnos a hacer fluir el agua hacia las ciénagas desecadas.
Nos ayudará a mejorar la inundación y volverá a haber pesca y cultivos campesinos.
Esto es Histórico.
Hablaremos con Trump, de la Paz del Continente, de la soberanía , de un Pacto por la Vida basado en las energías limpias. Se puede descarbonizar la matriz de EEUU si se vuelve real el potencial de energías limpias de Suramérica
@petrogustavo@AABenedetti como lo dice @AntonioJCorreaJ el sentido democrático de la Ley 1622/2013 sobre los CMJ queda desvirtuado con las prácticas de mercado electoral de partidos políticos en las elecciones de este 19 en Córdoba, se imagina para Cámara en 2026?
¡Dicho y hecho! Noticias Caracol NO rectificó la noticia falsa que de manera irresponsable lanzaron ayer del informe de la Contraloría sobre el Sistema de Salud.
Atacan al Gobierno con mentiras y ni se sonrojan.
Colombianxs: Hay que migrar a otras formas de información.
Si se dieron cuenta de que la noticia del posible derrocamiento hacia Gustavo Petro por parte de Álvaro Leyva no ha tenido tanto revuelo como las cartas que en su momento publicó Álvaro Leyva?
Querían pruebas de que el periodismo de este país es un asco? Ahí las tienen