Qué gusto y que paz tener una pareja que disfrute tanto como tú convivir con tu familia y no tener que sentirte nunca entre la espada y la pared; no me ha pasado pero se ha de sentir a toda madre.
¿ porque será que todas las mujeres estamos cansadas de que no nos acaricien ni con la mirada, de ser en su cama una tercera almohada, de ver que el futuro se va haciendo flaco, y sentirnos mujeres porque lavamos los platos?; de estar detrás de la ventana pues.
En días como estos, de mucha oscuridad, sin darse cuenta me regalan vida, con sus comentarios tan simpáticos, tan acertados, tan sabios; si no fuera por ellos no sé si lo lograría.
Y también soy esa que cree que todavía se puede tomar 3 mezcales de dudosa procedencia sin que le ocasione molestias gastrointestinales como cuando tenía 20.
Han sido días difíciles, días de no querer hacer nada, no querer llamar, no querer escribir, no querer romper el silencio, no querer alterar este vacío; y días de querer, querer quedarme en este dolor, en este anhelo, querer extrañar sin remedio.
Hoy invite a alguien a una boda y me dijo que si, así sin quejarse porque está lejos, porque es viernes, por la hora, etc, etc, etc. No supe que decir hace años que no me pasaba.