El aroma de las especias inundó el aire, denso y acogedor. El estómago de Shiina rugió, encantado ante la expectativa de una comida real. ¿Cuánto tiempo hacía que no probaba algo caliente? ¿Cuánto desde la última vez que le servían algo en un plato de verdad?
Casi sin darse >
-Sonrió bajo el yelmo, ampliamente-.
Claro, sería el del sol, disculpa haberte complicado el significado. Tienes razón.
-Y esque no le iba a decir nada de su procedencia. No a un alma tan pura que desconocía todo aquello más allá del horizonte.
(+)
< completamente forrada en metal y otra con astas prominentes que robaban la atención de cualquiera. Sin embargo, los taberneros locales estaban curtidos en recibir a toda clase de rarezas. Incluso si un caballero de la muerte se presentara en la barra, el dueño le ofrecería >
< ⠀⠀⠀⠀⠀—❝En ese caso...❞ dijo, forzando una sonrisa amable a pesar de la tristeza ❝Tendremos que rogar a los dioses —viejos y nuevos— para que nuestros senderos vuelvan a cruzarse.❞
⠀⠀⠀⠀⠀—❝Oh.❞
Shiina dejó escapar un pequeño suspiro de decepción. Aquel tipo de servicios estaba reservado para personas capaces de pagar una cuota; supuso que, en el mundo mortal, todo tenía un precio, y el dinero era precisamente lo que más le faltaba. >
"Oh"
—Agachó la mirada y negó, un poco decepcionada, claro, como iba a contactar con una persona que siempre estaba viajando por el mundo.—
"No, cuando me comunico por carta siempre es a través de los mensajeros de las ciudades, siempre escribo mi próximo destino para que les >
< los bosques iba a nacer bajo un techo de cristal le parecía el mayor de los milagros.
⠀⠀⠀⠀⠀—❝Señorita Cordelia...❞ Preguntó, con una mezcla de emoción y expectativa. ❝¿Mi trabajo será cuidar de todos estos chicos? ¿Cuidar de que crezcan sanos?❞
Los ojos de Shiina recorrieron cada rincón del invernadero con genuino asombro. Con el paso del tiempo, había desarrollado una profunda admiración por los invernaderos, jardines y huertos. Ella provenía de tierras donde la naturaleza crecía sin restricciones, libre y a merced >
El invernadero de la bruja parecía una especie de mundo alternativo. Contaba con dos niveles, siendo el inferior el que ocupaba la mayor parte del espacio, y donde, por supuesto, las diferentes especies se abrían paso. Predominaban el color blanco y el púrpura, con acentos +
< permiso para quedarme a su sombra. Agradezco mucho su hospitalidad.❞
Shiina jugueteó con las yemas de sus dedos, maravillada. ¡Una dríade en potencia! El árbol era un infante en términos de su raza, pero en un siglo o dos despertaría del todo. Pensar que una criatura de >
@Silent_Kxnight < Finalmente, con su trabajo terminado, Shiina exhaló un suspiro cansado mientras secaba el cabello de la caballero.
⠀⠀⠀⠀⠀—❝¿Qué tal? Apuesto a que ahora se siente mucho mejor.❞
⠀⠀⠀⠀⠀— @Silent_Kxnight —
Había estado al cuidado de la caballero durante ya tres días. De alguna forma u otra, Shiina siempre conseguía alimento. Al principio, la gente del pueblo observó a la ninfa con cautela, parecía una criatura salida de algúna leyenda vieja y la >
@Silent_Kxnight < enrojecidos. Shiina usaba la yema de los dedos para limpiar alrededor de las cicatrices, retirando la sangre seca con delicadeza. Luego, frotó el jabón en el cabello apelmazado de la caballero; no era lo mejor para cuidarlo, pero quitar la mugre ya era un triunfo. >
@Silent_Kxnight < para sus adentros. Sentía que trataba con alguno de esos pequeños duendes traviesos del bosque donde creció. Nunca hacían caso y eran sumamente desobedientes.
@Silent_Kxnight < ocuparse.
Se plantaba firme frente a la contraria.
⠀⠀⠀⠀⠀—❝Señorita Ethel, no sé qué pretende vistiendo su armadura, pero sus heridas aún no han cerrado❞ Reclamó con severidad ❝Así que le ruego que vuelva a su lugar y se la quite para que pueda lavarla.❞
Suspiró >