Fuente: Ramirez, G., & Beilock, S. L. (2011). Writing about testing worries boosts exam performance in the classroom. Science (New York, N.Y.), 331(6014), 211–213. https://t.co/FrXQ2XfDoi
Escribir 10 minutos lo que te preocupa antes de un examen se asocia a sacar mejor nota.
En el estudio, unos se pusieron a soltar en un papel el miedo (“me voy a quedar en blanco”, “no me da tiempo”). Otros escribieron de cualquier cosa. Quien había escrito el miedo rindió mejor. Sobre todo quien más ansioso estaba.
No es que el papel te enseñe la materia. Es que el miedo deja de ocupar sitio en la cabeza mientras haces el examen. Lo has bajado al folio.
El truco no es escribir bonito. Es vaciar lo que te está comiendo justo antes de empezar.
Fuente: Williams, L. E., & Bargh, J. A. (2008). Experiencing physical warmth promotes interpersonal warmth. Science (New York, N.Y.), 322(5901), 606–607. https://t.co/201WzxeQho
Si llevas un vaso caliente en la mano, tiendes a ver a la otra persona como más cercana.
En el experimento, unos sujetaban un café caliente. Otros, uno frío. Luego valoraban a alguien que acababan de conocer. Quien llevaba el vaso caliente lo describía como más agradable. Quien llevaba el frío, como más distante.
El cerebro mezcla calor físico y calor social. No hace dos cajones. Por eso un café en la primera reunión no es solo cafeína. Es temperatura en la mano.
El efecto es pequeño. No te hace caerle bien a nadie. Cambia un poco el primer juicio, que es justo el que más rápido se queda.
Soltar un "taco" de verdad ayuda a aguantar más el dolor.
En el experimento metían la mano en agua helada. Quien repetía un taco aguantaba un 32% más antes de sentir el dolor y un 33% más antes de sacar la mano. Quien repetía una palabra normal, no.
Un taco inventado (“de broma”) no sirvió. Tenía que ser un taco de los que ya usas cuando te das un golpe.
No es magia. Es una descarga corta. Si tacos todo el día, el efecto se gasta. El estudio no recomienda insultar en el bus. Mide lo que pasa cuando duele y sueltas lo que ya tenías en la boca.
El grupo sanguíneo debería ir en el DNI y en la ficha del colegio. No por manía administrativa. Porque en una urgencia no hay tiempo de llamar a casa a preguntar si era A o O.
Hay quien dice que ya figura en la historia clínica. Sí, hasta que el sistema no carga, el herido no es de ese hospital o viaja sin su carpeta. La historia digital no viaja siempre con la persona.
No es que “no tengas cosquillas”.
Es que no puedes sorprenderte a ti mismo del todo.
Fuente: Blakemore S-J. et al. Why can’t you tickle yourself? NeuroReport, 2000 / trabajo previo en 1998.
No puedes hacerte cosquillas.
No es que seas menos sensible.
Es que el cerebro ya sabe que viene el toque.
Si te las hace otro, hay sorpresa.
Si te las haces tú, el mapa se adelanta y apaga la risa antes de que llegue.
Por qué el cuerpo se hace esa trampa…
Sirve para algo. Si cada paso, cada roce de la camisa y cada parpadeo te llegaran como un toque nuevo, no podrías pensar. El cerebro descuenta lo que él mismo ordena.
Las cosquillas son el ejemplo tonto de esa regla. El mismo sistema que te deja ignorar tus propios pasos.
Hay una letra que no se oye y aun así cambia el significado.
echo / hecho
aya / haya / halla
asta / hasta
No es pedantería.
Es que la frase dice otra cosa si la h no está.
Dejar el café a media tarde no es un ritual.
Es dejar que la señal vuelva antes de meterte en la cama.
Si con sueño de verdad sigues destrozado, no es cafeína.
Es otra cosa. Que lo vea un médico.
La luz de la mañana ajusta el reloj interno.
Ayuda a que por la noche el sueño y el cansancio coincidan.
Café sin luz y sin horario
es acelerar con el mapa torcido.