Agosto siempre me ha hecho llorar, que si el día del abuelo sin poderlo festejar rodeada de los brazos y besos de mis abuelitos, que si la partida de mi tío y ahora, el cierre de un tiempo que fue una completa montaña rusa pero que me dejó mil aprendizajes, gente aliada y amixes.
Resulta que los sujetos más malos, más rudos y más indiferentes, son todos menos malos, rudos ni indiferentes sino hombres de carne y hueso, mismos que me desearon lo mejor y se mostraron vulnerables sin temor.
Me voy satisfecha de haber sembrado.
Sorprendente la diferencia VISIBLE de los programas del Campamento de mandas de Morelos encontraste con el del Chiapas. Uno se mira como fiesta infantil de varios días, en el otro hasta cursos de serigrafía y cabuyeria.