A las mujeres les encantan los hombres que comunican sus sentimientos. La verdadera masculinidad no es indiferente ni fría. No hay nada más atractivo que un hombre masculino capaz de expresar sus emociones y ser vulnerable con una mujer que lo adora.
La belleza no está en lo perfecto ni en lo que gusta a todos. Está en lo que te desarma sin pedir permiso, en lo que no puedes explicar sin quedarte corto y en lo que te deja un poco peor… pero más vivo.
“Somos reemplazables en lo que hacemos, pero nunca en lo que somos. Cualquiera puede ocupar tu lugar en una tarea; nadie, sin embargo, puede imitar tu esencia: lo que transmites sin darte cuenta, lo que tocas en el corazón de los demás. Eso no lo reemplaza nadie.”