Dios no revela con discursos, sino por medio de experiencias.
El autor sagrado no transmite un discurso divino, sus palabras expresan una experiencia otorgada.
La literatura contemporánea, en cualquier época, es el peor enemigo de la cultura.
El tiempo limitado del lector se gasta en leer mil libros mediocres que embotan su sentido crítico y lesionan su sensibilidad literaria.