Si los hombres cuerdos no se organizan, los locos harán las leyes. Si los justos no levantan la voz, los corruptos dictarán el juicio. Quien ve el abismo y no avisa, será tragado con los ciegos. La razón sin acción es solo cobardía bien hablada.
El verdadero trabajo se hace en silencio. Protegemos, ayudamos y actuamos sin ser vistos. No buscamos reconocimiento, solo cumplir la misión con precisión, enfoque y lealtad. Y cuando la maldad no respeta reglas, a veces romper el guion es necesario para defender lo correcto.
Sé justo, pero que tu justicia tenga dientes. Sé noble, pero que tu nobleza no te haga presa. Un hombre verdaderamente bueno no es aquel que nunca usa la espada, sino aquel que la tiene y sabe cuándo no desenfundarla.