Las Matemáticas son la única materia que no he logrado entender hasta ahora. ¿Cómo pueden 1.000 personas multiplicadas por cero ser cero personas?
¿A dónde se fueron las 1.000 personas?
¿La Inteligencia Artificial realmente puede convertirse en una amenaza para la humanidad?
Carissa Véliz, filósofa mexicana y profesora e investigadora del Instituto de Ética en Inteligencia Artificial de Oxford, señala que la discusión actual sobre la IA tiene un tono parecido a: “los dioses están enojados con nosotros y están tratando de ahogarnos”.
Sobre los bots que hackean sistemas, agrega que fueron hechos “por personas que están acostumbradísimas a romper las leyes sabiendo que se van a salir con la suya”.
Imagina que compras un producto muy caro.
Con el paso de las semanas descubres que no funciona tan bien como esperabas.
Aun así...
Cuando alguien te pregunta, respondes que fue una buena compra.
Empiezas a buscar argumentos para defenderla.
Lees opiniones que te dan la razón.
Ignoras las críticas.
Y cada vez te resulta más difícil reconocer que te equivocaste.
¿Por qué ocurre?
La respuesta está en uno de los fenómenos más conocidos de la psicología: la disonancia cognitiva.
En 1959, los psicólogos Leon Festinger y James Carlsmith realizaron un experimento que se hizo famoso.
Pidieron a varios participantes que realizaran una tarea extremadamente aburrida.
Después, les solicitaron que dijeran al siguiente participante que la actividad había sido divertida.
A unos les pagaron una cantidad muy pequeña.
A otros, una mucho mayor.
Lo sorprendente fue el resultado.
Quienes recibieron la recompensa pequeña terminaron convenciendo a su propia mente de que la tarea realmente había sido interesante.
¿Por qué?
Porque necesitaban justificar la contradicción entre lo que habían hecho y lo que pensaban.
Nuestro cerebro se siente incómodo cuando nuestras acciones y nuestras creencias chocan entre sí.
Y muchas veces resuelve ese conflicto...
...cambiando nuestras creencias.
Este mecanismo aparece constantemente.
Cuando defendemos una mala decisión.
Cuando justificamos una compra impulsiva.
Cuando permanecemos demasiado tiempo en una relación que ya no funciona.
O cuando seguimos apoyando una idea solo porque antes la defendimos en público.
Por eso una de las habilidades más difíciles consiste en decir:
"Me equivoqué."
No porque dañe nuestro orgullo.
Sino porque obliga al cerebro a renunciar a la historia que llevaba tiempo construyendo.
Y, sin embargo, pocas cosas aceleran tanto el aprendizaje como reconocer un error antes de que se convierta en una costumbre.
Durante años nos han repetido la misma idea.
Cuantas más opciones tengamos...
Mejor.
Más libertad.
Más posibilidades.
Más oportunidades de encontrar exactamente lo que buscamos.
Pero la psicología descubrió algo muy distinto.
En un famoso experimento realizado por Sheena Iyengar y Mark Lepper, unos investigadores colocaron un puesto de degustación de mermeladas en un supermercado.
Algunos días ofrecían 24 variedades.
Otros días, solo 6.
Lo lógico parecía evidente.
Más opciones deberían traducirse en más compras.
Ocurrió exactamente lo contrario.
El puesto con 24 sabores atraía a más curiosos.
Pero quienes tenían que elegir entre solo 6 variedades compraban con mucha más frecuencia.
¿Por qué?
Porque cada opción adicional obliga al cerebro a comparar más posibilidades.
Más ventajas.
Más inconvenientes.
Más dudas.
Y llega un momento en que decidir empieza a resultar agotador.
A este fenómeno se le conoce como la paradoja de la elección.
No significa que elegir sea malo.
Significa que el exceso de alternativas puede convertir una decisión sencilla en una carga mental.
Lo vemos constantemente.
Decenas de series que nunca empezamos.
Cientos de productos entre los que no sabemos elegir.
Miles de opiniones antes de tomar una decisión importante.
Creemos que buscamos la mejor opción.
Pero muchas veces solo estamos retrasando la decisión por miedo a equivocarnos.
Quizá la pregunta correcta no sea:
"¿Cuál es la opción perfecta?"
Sino esta otra:
"¿Cuál es suficientemente buena para empezar?"
Porque, en muchas ocasiones, el progreso depende mucho más de decidir que de seguir comparando.
¡Por eso en México somos más cool! 😎 🇲🇽
Un video le hizo darse cuenta al mundo que en México no cantan la misma canción de "Cumpleaños Feliz" y que en su lugar tenemos las poderosísimas 'Mañanitas' que cantaba nuestro súper amigo el Rey David por ser nuestro día. 😌🎶
Mientras en gran parte del continente tienen su versión "Happy Birthday To You" proveniente del tema "Good Morning To All", mucha gente en internet se está dando cuenta que nosotros cantamos diferente.
Y es que nuestra rolita es más icónica porque incluso puedes combinarla con las 'Mañanitas Tapatías' y obtienes el segundo himno nacional que hasta se siente más cercano y cálido. 🔥🥰 Solo esperen a que se enteren que cada generación tiene su propia rolita con un artista diferente y la mente les va a quedar así 👉🤯
FE.
CS
"Ya escondí un amor por miedo de perderlo. Ya perdí un amor por esconderlo. Ya me aseguré en las manos de alguien por miedo. Ya he sentido tanto miedo, hasta el punto de no sentir mis manos. Ya expulsé a personas que amaba de mi vida, ya me arrepentí por eso. Ya pasé noches llorando hasta quedarme dormida. Ya me fui a dormir tan feliz, hasta el punto de no poder cerrar los ojos. Ya creí en amores perfectos, ya descubrí que ellos no existen. Ya amé a personas que me decepcionaron, ya decepcioné a personas que me amaron.
Ya pasé horas frente al espejo tratando de descubrir quién soy. Ya tuve tanta certeza de mí, hasta el punto de querer desaparecer. Ya mentí y me arrepentí después. Ya dije la verdad y también me arrepentí. Ya fingí no dar importancia a las personas que amaba, para más tarde llorar en silencio en un rincón. Ya sonreí llorando lágrimas de tristeza, ya lloré de tanto reír. Ya creí en personas que no valían la pena, ya dejé de creer en las que realmente valían. Ya tuve ataques de risa cuando no debía. Ya rompí platos, vasos y jarrones, de rabia. Ya extrañé mucho a alguien, pero nunca se lo dije.
Ya grité cuando debía callar, ya callé cuando debía gritar. Muchas veces dejé de decir lo que pienso para agradar a unos, otras veces hablé lo que no pensaba para molestar a otros. Ya fingí ser lo que no soy para agradar a unos, ya fingí ser lo que no soy para desagradar a otros. Ya conté chistes y más chistes sin gracia, sólo para ver a un amigo feliz. Ya inventé historias con finales felices para dar esperanza a quien la necesitaba. Ya soñé de más, hasta el punto de confundir la realidad. Ya tuve miedo de lo oscuro, hoy en lo oscuro me encuentro, me agacho, me quedo ahí.
Ya me caí muchas veces pensando que no me levantaría, ya me levanté muchas veces pensando que no me caería más.Ya llamé a quien no quería sólo para no llamar a quien realmente quería. Ya corrí detrás de un carro, por llevarse lejos a quien amaba. Ya he llamado a mi madre en el medio de la noche, huyendo de una pesadilla. Pero ella no apareció y fue una pesadilla peor todavía. Ya llamé a personas cercanas de "amigos" y descubrí que no lo eran... a algunas personas nunca necesité llamarlas de ninguna manera y siempre fueron y serán especiales para mí...
No me den fórmulas ciertas, porque no espero acertar siempre. No me muestren lo que esperan de mí porque voy a seguir mi corazón! No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente soy diferente! No sé amar por la mitad, no sé vivir de mentira, no sé volar con los pies en la tierra. Soy siempre yo misma, pero con seguridad no seré la misma para siempre!"
Clarice Lispector
Jodie Foster dijo una vez: "No, amigos. No sean tan inocentes. A los que hacen cosas malas no siempre les va mal. A muchos les va a ir bien. Los vas a ver triunfar. Los vas a ver quedarse con la mejor parte de todo. Y ese es el mundo real. Pero si esto les sirve de consuelo, puedo decirles que he visto muchos malvados exitosos... pero nunca en paz."
No hay nada más atractivo que una buena conversación y una mente que te desafíe a pensar diferente. Me considero una persona sapiosexual porque entiendo que la verdadera conexión empieza por la inteligencia; me cautivan las personas que tienen algo interesante que contar, que cuestionan el mundo y que demuestran que el cerebro es, sin duda, el órgano más seductor. Al final, lo físico puede atraer, pero una mente brillante es lo que realmente enamora.
Un último brindis por Nicanor Parra:
"...Sólo nos va quedando el mañana:
Yo levanto mi copa
Por ese día que no llega nunca
Pero que es lo único
De lo que realmente disponemos".
“El ciclismo es la muerte lenta del planeta”.
Así provocó un banquero a una sala llena de economistas. No para atacar a la bicicleta, sino para desnudar una lógica incómoda.
Un ciclista no compra coche ni pide préstamos. No paga gasolina, seguros ni grandes reparaciones. No usa aparcamientos de pago ni genera obras viales. No engorda con facilidad. No llena salas de espera ni consume medicamentos de forma constante.
Desde esa mirada estrecha, una persona sana “no aporta” al sistema porque no gasta.
En cambio, cada nuevo local de comida rápida sí mueve la rueda: empleo, consultas médicas, tratamientos, dietas, soluciones para problemas que antes no existían. Todo suma al PIB. Todo cuenta como crecimiento.
La pregunta no es si la bicicleta es mala para la economía.
La pregunta es qué tipo de economía necesita que la gente enferme para funcionar.
Elegir entre una bicicleta o un McDonald’s no es una broma.
Es un espejo.
#LifestyleTips
El éxito es sentir que estás donde querías estar. Tener la sensación de haber ganado tu propia batalla y que ahora el tiempo parece pasar tan rápido porque eres feliz.