Uno tiene que estar muy adicto al poder de haber sido presidente por 2 períodos y haber intentado un tercero. De seguir manejando un partido, de haber sido senador y ahora de querer repetir.
La bala casi mata a Miguel Uribe, y a la derecha no le duele: le sirve. La están usando como trofeo, como combustible. No hay indignación, hay cálculo. No hay empatía, hay discurso. Qué asco. Qué miseria.
¡Todo mal!
El atentado.
El niño que disparó.
Los medios sembrando cizaña.
Algunos candidatos promoviendo odio.
Los expresidentes dividiendo.
¿Será posible, por una vez en la vida, unirnos en solidaridad?
¿Dejar de lado los odios y rechazar, de una vez por todas, la violencia? 🙏