Soy el claro ejemplo de que, para alejarme de algo, primero tengo que agotar hasta la última posibilidad de salvarlo. No es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar, incluso cuando ya casi no queda nada que sostener.
Cuando elijas un compañero de vida, piensa más allá del romance. Piensa en las conversaciones del desayuno, los momentos tranquilos después de un largo día, la forma en que manejan el estrés, el dinero, los errores y el crecimiento. Mira más allá de la química, mira el carácter.
no quiero amar a la persona equivocada otra vez, no quiero q me falte el aire, lastimarme, llorar, no poder dormir, q se me cierre el estomago, no quiero sufrir nunca mas
Que no te falle la memoria cuando quieras volver a buscarme, porque hubo un día en el que me viste destruida, llorando por ti, con el corazón hecho pedazos... y en vez de abrazarme, calmarme o siquiera preguntarme si estaba bien, decidiste ignorarme, irte y dejarme sola peleando contra lágrimas que nadie veía. Mientras yo me dormía llorando y despertaba con ansiedad, tú actuabas como si romperme no te hubiera costado nada. Y eso jamás se olvida. Porque uno puede perdonar muchas cosas, pero nunca la frialdad de quien te vio derrumbarte y aun así eligió darte la espalda.
y cuando se te baje el ego y te alcance la madurez espero que te des cuenta de que siempre estuve para vos, incluso cuando sabía que no era sano para mi, ojala te des cuenta que fuiste muy cruel conmigo y que realmente no lo merecía, es como si me hubieras castigado por amarte