Por mi propia paz, aprendí a dejar que las personas sean exactamente quienes son. Y si me doy cuenta de que no es para mí, me voy. Sin forzar nada, evitando el estrés y el desgaste.
Al salir del trabajo (el que me gusta no, el otro) después de 10 horas en automático miro el móvil y encuentro este mensaje de mi sobrina de 11 años en el WhatsApp de mi hermano. Creo que es lo más bonito que alguien ha dicho por mí nunca, pero me ha dado muchas ganas de llorar.
consejo: NUNCA NUNCA NUNCA eviten las conversaciones incómodas por miedo a la respuesta, más vale saber TODO, que tener mil dudas comiéndote la cabeza.