A veces necesitas soltar y aceptar las cosas tal como son, y no como hubieras deseado que fueran. Algunas partes de tu camino están destinadas a ser temporales: pequeñas lecciones en un viaje mucho más grande. Moralejas que llegan para mostrarte que mereces mucho más.
Me parece linda la idea de construir algo con alguien: crecer juntos, admirarse incluso conociendo los defectos y errores del otro, y aún así elegir mejorar y evolucionar de la mano. Porque, al final, de eso se trata.
La vida cambia constantemente, y eso también incluye los momentos difíciles. Todo lo que hoy duele algún día será aprendizaje, y todo lo que parece una pausa también está formando parte de tu camino. Confía en el tiempo, abraza cada proceso y recuerda que nada llega para quedarse para siempre.
Todo pasa. Todo enseña. Todo sana.
Tienes que confiar en que pronto llegará todo eso que le has estado pidiendo a la vida. Y quién sabe, tal vez llegue mucho más de lo que alguna vez imaginaste. Recuerda siempre que la felicidad está en las pequeñas cosas; solo tienes que observar.
Todo pasa. Todo se acomoda. Todo sana. Todo se transforma. No te preocupes tanto; no tengas miedo de cambiar o volver a empezar. La vida siempre encuentra el camino correcto. Las cosas que son para ti llegan en el momento justo. Todo va a salir mejor de lo que esperas. Confía.
Y tienes que seguir, porque lo mejor está por venir; porque todo lo que luchaste tiene que tener un sentido; y porque todavía quedan muchas cosas por vivir. Mereces días para ser muy feliz.