Existe entre nosotras una enemistad casi instintiva: especies contrarias, depredadoras mutuas, condenadas al desencuentro. Me irrita, discrepamos en demasiado, y aun así, contra toda lógica, algo en ella me atrae. Qué insoportable contradicción.
Tus ojos sobre los míos,
el futuro entre las manos;
que se derrumbe el mundo,
si seguimos lado a lado.
Que hablen todas las voces,
que se oponga el universo:
mientras tú mires conmigo,
no le temo al resto.
Tengo la triste costumbre de confundir el afecto con la pertenencia. Me descubro celosa de aquello que jamás fue mío, y en esa contradicción habita mi frustración, querer retener lo que, por naturaleza, nunca me perteneció.
Lamento profundamente mi ausencia esta noche; el tiempo, caprichoso, me reclama. Mañana, con renovada disposición, responderé a cada mensaje. Agradezco su paciencia.
No deseo el mal a nadie; sin embargo, cuando el daño que me fue causado encuentra su propio eco, siento una serena tranquilidad. No tomo justicia por mano propia, confío en que los tiempos de Dios son perfectos y, bajo esa certeza, descanso.
A veces me pregunto cuándo llegará el día en que la amistad sea refugio y no contienda; un círculo donde reine la lealtad y nadie deba fingir. Quizá sea una ilusión, pero aún conservo la esperanza de encontrarlo.
@versalmada Personalmente me veo reflejada en Catherine Earnshaw. Poseo una mezcla de intensidad, orgullo, sensibilidad y una necesidad casi desesperada por ser comprendida. El carácter destructivo entra en segundo plano, pero creo que puedo tener rasgos de eso también.
@LaraPNL7 Puede que el ego tenga su parte, pero no toda tranquilidad nace de él. No deseo el sufrimiento ajeno ni busco venganza; simplemente confío en que la justicia no me corresponde y descanso en esa certeza.
No deseo el mal a nadie; sin embargo, cuando el daño que me fue causado encuentra su propio eco, siento una serena tranquilidad. No tomo justicia por mano propia, confío en que los tiempos de Dios son perfectos y, bajo esa certeza, descanso.