Inteligencia emocional: Saber conversar las cosas, pedir perdón y resolver con madurez.
Humor y complicidad: Poder reírnos de todo, divertirnos y ser mejores amigos.
Intimidad y química: Mantener viva la chispa, el deseo y la cercanía.
Trabajo en equipo: Construir juntos y no huir al primer inconveniente.
Visión a futuro: Compartir las mismas metas y planes de vida.
Responsabilidad afectiva: Cuidar lo que sentimos y no jugar con las emociones.