@pardofatal No lo entendía hasta ahora. A veces la felicidad consigue cegarnos tanto que dejamos de ver aquello que nos hacía daño, hasta que, cuando por fin lo entendemos, ya es demasiado tarde y solo queda alejarnos. Es triste darse cuenta así.
Quisiera un abrazo que durara eternamente; quedarme enredada en el calor de alguien, sentir su cuerpo cerca y, por un instante, olvidarme de todo. Sentirme protegida, querida y a salvo, como si no existiera ningún lugar al que tuviera que ir.