Una tormenta de gravedad es un fenómeno ¿atmosférico? Sí, podría llamarse así. Sucede muy a menudo en el lugar del que vengo. Si te ves arrastrada al interior de una, puedes acabar en otro espacio, tiempo o ¡incluso otro mundo!
—intentó explicarlo lo mejor que pudo. Para
Encantada de conocerte, Noé~.
—se agachó entonces para saludar a Murr—
Y a ti también. Tienes un nombre muy lindo, y un lacito. Wah,y tienes un ojo de cada color. Podéis ser amiguitos, Dusty.
—se escuchó un “¿miau?” Por parte del mencionado, quien acto seguido, fue a
en una tormenta de gravedad y terminé en este lugar.
—lo que le hizo recordar que no se había presentado—
Soy Kat. Y este de aquí es Dusty.
—felino que a sus pies se hallaba señaló: —
—Recortó distancia con su interlocutor, dándose cuenta de la diferencia de altura que había entre ambos. No tardó en expresar dicho pensamiento en voz alta—
Wah, ¡qué alto eres!
—con testa negó ante su cuestión —
Vengo de Hekseville, pero hace un par de días me vi envuelta
gusto~. ¡Yo soy Kat!
—hábil libre tendió hacia el contrario, para estrechársela. Entonces se escuchó un maullido proveniente de abajo: era su fiel compañero gatuno—
¡Ah! Y este es Dusty.
Puedo darte indicaciones de cómo llegar.
—pues del nombre de la tienda en concreto no se acordaba, llegó hasta ella simplemente siguiendo el olor que de allí provenía. Sonrisa se ensanchó al ver que aceptaba ofrecimiento, pasando a agarrar otro panecillo —
Kenai, mucho
—Andar detuvo frente al azabache, mostrándole la bolsa con la comida en su interior, provocando que hasta fosas nasales llegase el delicioso aroma que desprendía—
Unos panecillos rellenos de carne que compré en una tienda cercana. ¿Quieres uno?
—ofreció, sonriendo amable—.
—Ha vuelto a comprar los bollos de carne que probó ayer, porque estaban muy ricos. Cargada con una bolsa de ellos apareció.
Parece haber gente esta vez. Fantástico —
¡Hola!
—agitando hábil diestra saludó al chico—.
—El otro día se vio envuelta en otra tormenta de gravedad y de nuevo ha acabado en un sitio desconocido. Lo primero que hizo fue buscar un puesto de comida.
Ahora está cargada de bollos de carne y tomará asiento para comerlos tranquilamente, acompañada de su fiel amigo gatuno—.
Eso es cierto, todo es cuestión de costumbre. Y más si lo tuyo te pasa desde pequeño.
-no era lo mismo quedarse ciego por completo, o perder visión, después de ver bien gran parte de tu vida, que nacer ya con visión reducida-
Un poco sí.
Tks, puede que un poco sí lo hiciese.
-gruñiditos porque en el fondo sabe que es verdad lo que dice el contrario. Han acabado ablandando su corazoncito de tsundere-
No lo soy.
-va a estirarle de ambas mejillas-.