Pueden decir lo que quieran, pero Augusto Pinochet dejó el poder voluntariamente, de forma pacífica y con elecciones libres. Eso después de haber arreglado el país. Y no es una opinión, es historia.
Algunos podrán no reconocerlo jamás, pero esto hoy se hace más evidente que nunca:
1. Hayek siempre tuvo razón. Es mejor una ‘dictadura con una economía liberal’ que una democracia donde todo signo de libertad esté ausente.
2. La izquierda chilena jamás iba a dejar el poder de manera pacífica y democrática: el golpe de Estado efectivamente nos salvó de ser una segunda Cuba.
3. La democracia —además de ser la gran causa del declive de valores que hicieron florecer a Occidente— está totalmente sobrevalorada: un gobierno “del pueblo” puede matar de hambre y someter por el terror y la fuerza; mientras una dictadura que concentra los poderes del Estado en pocas manos puede traer paz y prosperidad.
4. Sin libertad económica (propiedad privada) desaparecen todas las demás libertades.
5. El grado de socialismo de un país (es decir, el grado de ausencia de propiedad privada) es directamente proporcional a su grado de tiranía y miseria.
¿Agregarían algo más?