Por encima de todas las cosas hay que conservar a la gente que te acompaña cuando estás mal, y se pone feliz cuando tú estás feliz. El resto, también importa, pero no tanto.
¿Sabes lo que sana?
Charlar con un amigo cara a cara, reírte a carcajadas, emocionarte si hace falta.
No dejarte nada dentro, soltarlo todo.
Escuchar y que te escuchen, eso sana.