Darle amor, cuidado y compañía a la gente equivocada es la forma más fácil de acabar con la vida de uno.
El mal agradecido no vale la pena, ni el tiempo.
La energía masculina no abandona, da estructura emocional en medio del caos, observa antes de reaccionar y protege desde la calma sin hacerte sentir una carga. Tú sistema nervioso reconoce la diferencia entre alguien que te hace sentir "demasiado" y con quién sentirte seguro.