Mis hijos me han preguntado qué me gustaría que me regalaran por el Día de la Madre, y les he respondido que solo quiero que sean felices y estén sanos.
—O sea, gracias mamá, pero seamos realistas…
¿Qué tal una botella de vino?
(Me conocen demasiado bien)
A estas alturas de mi vida, doy el visto bueno a los amiguitos de mis hijos según mi intuición acerca de qué madres creo que beberán vino conmigo cuando queden a jugar.