<— Después del examen no estaba muy contenta, ese maldito unicornio no hacía más que joderla, estaba de tan mal humor que se le olvidó guardar sus alas y andaba moviendolas
A ver, a mi de qué chingado me va a servir la excelencia si ese pinche perro hijo de su putísima y asquerosa madre casi me rompe un hueso y me quita el toro brazo.