cuerpos y la zona con la cálida luz de la fogata que Kai encendió.
Para ella era todo perfecto mientras Kai estuviera ahí.
—Te quiero Kai...— susurró contra sus labios y con el corazón en el pecho.
Un color rojizo en sus mejillas comenzó a mostrarse por aquel beso tan dulce y lleno de sentimientos que le daría el contrario en los labios.
Los ojos lilas de Eyleen brillaron por la emoción y felicidad mientras esbozó una ligera sonrisa.
—Kai...— diría en un susurro suave+
mientras acercaría más su mano a la de él, tomándola y entrelazando sus dedos con los de él. Pegaría su cuerpo junto al suyo para estar más cerca si fuera posible, devolviendole el beso en los labios de una forma tierna. Era un momento mágico para ella mientras iluminaban sus +
el suelo. Estar cerca del fuego la reconfortaba.
—Esto es bastante tranquilo y hermoso, Kai. Me gusta.
Levantó su mirada para mirar al adverso recogiendo más ramas para que no se apagara el fuego. Se notaba que apreciaba las pequeñas cosas y el esfuerzo.
Eyleen agarraría con suma delicadeza la flor que hizo aparecer Kai por aquel truco. Cosa que se le hizo impresionante.
Olió la flor por unos momentos con una dulce sonrisa en su rostro.
No tardó mucho en sentarse dejando sus piernas hacia un lado y apoyándose con una mano en +
acordado, donde vería esperando ahí a Kai. A la sacerdotisa se le iluminó el rostro y sonrió al verlo ah��. Por impulso, ella corrió hacia Kai saltando y dándole un gran abrazo. Se alegraba mucho de verle.
—¡Kai!— diría con una sonrisa alegre.
@_xkai_x_
Pasaron las horas y horas, hasta que el ocaso cayó en el horizonte bañando el paisaje del reino con un manto de estrellas brillantes y hermosas.
Todo parecía muy tranquilo una vez a penas había nadie por las calles y el padre de la sacerdotisa +
+ y hombros. Se tenía que hacer como que dormía, para que su padre no sospechara nada, pero aprovechó el momento para poder salir por la ventana con una cuerda improvisada de sabanas, bajando con mucho cuidado.
Con éxito, la sacerdotisa caminaría por el bosque hasta el punto+
El tacto en su muslo le subiría la rojez en sus mejillas. La sacerdotisa le sonrió mientras asentía con su cabeza.
Por primera vez en la vida de Eyleen cuestionaría a su padre y pasaría por alto sus normas. Era completamente raro y nuevo para ella.
—Bueno... Siempre tuve en mente que es mi trabajo y deber si quiero ser una buena sacerdotisa para estas tierras... — suspiró bastante cansada la joven sacerdotisa.
—Intenté hablar con padre cuando era algo más joven pero nunca me dió una respuesta clara.— hizo una pequeña+
La sacerdotisa bajó su mirada y negó levemente con su cabeza.
—No... Nunca me dijo nada. Pero supongo que es normal, ¿no?— sus manos estarían en su regazo. Suspiró suavemente.
Puede llegar a ser o no extraño el porqué su padre sea tan insistente y estricto con ella.+
Se sentó en la cama, poniéndo sus manos en el regazo y con la cabeza gacha.
—No sé qué es lo que pasa sinceramente, y no quiero decepcionar a mi padre...
Se la veía bastante vulnerable en esos momentos, con su cuerpo algo tenso y apenada.
Eyleen suspiró, cansada de como iba su vida y la frustración de sentirse tan débil conforme más pasaba el tiempo.
—A mí... A mí tampoco me hace ninguna gracia... Y sobre mi magia... Intenté todo, dejar que fluyera, obligándolo a ello... Nada, es como si algo bloqueara esto.+
⊱┊P.P┊: Perdonad por estar tan desaparecida, no he tenido mucho tiempo ni energías para rolear. Pero prometo que os responderé a todo pronto. Os quiero<3