@MISSINGH0URS Se relame los labios después de darle un trago al whisky. No le hace falta desviar la vista para observar una luz encendida colándose desde las ventanas de arriba. Saber que Martha está ahí la divierte todavía más. Se alimenta del dichoso peligro.
— Puedo subir a saludarla, >
@MISSINGH0URS Pero precisamente lo que hace es descruzarlas. Las piernas. Como si fuera esa su forma de llamarlo, o de instarlo a caminar hacia ella.
— ¿Y tu mujer? —pregunta, fingiendo una vaga curiosidad—. ¿No está en casa?
@MISSINGH0URS — No sé de qué me hablas. —como si se tratara de su propia casa, entra, se sirve un whisky y se sienta en una de las sillas cercanas a la piscina—. ¿Está mal que haya salido sin avisarte? ¿Es eso?
@MISSINGH0URS — Eso es, eso es.
Le anima, y cuando nota su calor en la mano, de golpe, relaja el movimiento hasta convertirlo en una pequeña caricia. Después, se queda quieta, con la cabeza escondida en su cuello y los ojos cerrados. Se supone que ha ganado, pero la intimidad del momento >
@MISSINGH0URS > contenta con eso, baja los dedos a acariciarle los testículos para ponérselo aún más difícil. Sigue gimiendo sin controlarse. Nadie puede oírla, o verla, nadie más que él—. Como cuando piensas en mí, en la cama, solo. No aguantes. Dame el gusto.
@MISSINGH0URS > dedos, verse donde está, ahí, en su coche, con su mano enterrada entre las piernas y la oscuridad del bosque rodeándolos. Podría volverse loca.
— Nada. Nada. —responde, con la voz tomada. Juega con la punta de su miembro, aprieta, acelera y frena y vuelve a acelerar y, no >
@MISSINGH0URS > No lo soporta y por eso acelera, buscando ponérselo difícil. Todo lo difícil que pueda y más, eso de aguantar, y lucirse y coronarse campeón.
— A ver si es verdad.
@MISSINGH0URS Como piezas destinadas a encajar a la perfección, le siente dentro y gruñe en su cuello, clavándole con fuerza los dientes. Lo odia. Que sepa cómo, cuándo, de qué manera y sin esforzarse. Que le salga sola esa especie de intimidad, que la conozca casi mejor que a sí misma. >
@MISSINGH0URS > erizan la piel. Hacen que sienta el calor disparado entre las piernas, húmeda, empapada de repente—. No vayas a correrte antes de tiempo.
@MISSINGH0URS Eso hace. Tocarlo, acelerar, marcar un ritmo que sirva para desesperarlo y para deshacerlo completamente. Porque en ese coche, con tenerlo bajo su mano, basta para tener también el control.
— Cálmate… —Joya tampoco es de hierro. Los besos en el cuello, en la clavícula, le >
@MISSINGH0URS > remedio.
Vuelve a morder, más fuerte todavía, y le busca con las manos por encima de la tela. El torso, el abdomen y la entrepierna. Tira del cinturón, arrastra botón y cremallera, y cuela la mano.
— Un sinvergüenza. —repite, nada más tocarlo. Despacio, para torturarlo.
@MISSINGH0URS > sinvergüenza.
Uno de los que tanto le gustan, a pesar de aparentar lo contrario. A pesar de haberse casado con un hombre que nada tiene que ver con él, porque es más fácil, porque ella y Peter, por ejemplo, se habrían tirado los platos a la cabeza, no tendrían >
@MISSINGH0URS > contenta con eso, vuelve a morder. Después baja al cuello y clava también los dientes. Que le explique a su mujer de dónde vienen las marcas. Que piense en ella cada vez que las vea.
@MISSINGH0URS Rápida, ágil, se sienta sobre él a horcajadas y levanta la tela del vestido, la aparta, hacia arriba, dejando asomar unas piernas largas que se enredan en él cuanto el coche le permite, y dos ligueros sosteniendo las medias.
— ¿Así? —dicho y hecho, le tira del labio. No >
@MISSINGH0URS > molesta el silencio, y lo mantiene hasta que la carretera no le gusta y quiere cambiar de dirección.
— Gira a la derecha. Después a la izquierda.
Y ya debería saber a dónde van. Wind Gap es pequeño, a penas tiene ojos, pero prefiere alejarse del pueblo. Conducir hasta el >