Va un hilo sobre las reflexiones de Ceuta.
1) Marruecos ha jugado con España como ha querido. Mohammed sexto tiene cogido por las partes nobles a parte del Gobierno y lo sabe.
Con esta filtración masiva sabe que las fronteras españolas no están protegidas, ni lo estarán.
“La práctica totalidad de los asaltantes de Ceuta han vuelto a Marruecos”.
“Presentaremos los Presupuestos en 2025”.
“Tenemos tolerancia cero con la corrupción”.
“Con Bildu no vamos a pactar.”
“Traeré a Puigdemont a España para que rinda cuentas ante la Jusiticia”.
🔴 La policía nacional en Ceuta cargando contra las personas a las que debería defender: que alguien con una lógica aplastante explique que significa esto, POR FAVOR
Hay gente planteándose como atender a los invasores. La cuestión habría sido qué munición tirarles para alimentar a los peces y que no te invada el enemigo.
@Alba_tm90 De verdad, estar hablando en términos jurídicos y de corrección judicial en momentos de guerra es ser incapaz de entender y enfrentarse a la situación.
La broma de la UE y actual OTAN nos han convencido de que tenemos que tener tropas en Letonia por si Vladimir estornuda, pero nadie nos ayudará cuando Mohamed nos invada Ceuta, Melilla y Canarias. Nada se nos perdió allá arriba; todo puede perderse aquí abajo.
No hay ejemplo en el Siglo XXI de ningún país de occidente que haya sido mejorado por la ‘inmigración’ de países absolutamente decrépitos a nivel social, moral e intelectual.
Simplemente no hay ejemplos. No somos lo mismo y no deberían tener sitio entre nosotros.
En este momento, como con la dana, el COVID, el apagón, Adamuz o los incendios, Pedro Sánchez no está tratando de resolver el problema, está exigiendo a sus asesores un relato que le permita sacar provecho o pasarle la culpa a otro.
En 2002 Marruecos tuvo la feliz idea de invadir el islote Perejil y cuestionar nuestra soberanía.
En días el ejercito español recuperó el territorio, capturó a los militares marroquíes y mandó un mensaje al mundo
El rey de Marruecos era el mismo que hoy. Nuestro presidente, no.
Nos ha pillado el tema solucionando el conflicto de Palestina, cambiando el clima del globo terráqueo, frenando el fascismo mundial y claro, todo no puede ser. Te entran 40.000 moros en chancletas con la solicitud de asilo en el bañador y bueno.
Vivimos pensando que las cosas son inmutables, pero basta con mirar un mapa de Europa de hace 110 años. 110 años no son nada, son 3 generaciones.
Voy a contaros qué es el “sesgo de estabilidad”.
El sesgo de estabilidad, que va de la mano de la ilusión de permanencia y del sesgo de status quo, es una de esas trampas mentales que nos pone el cerebro. Es la tendencia automática a asumir que el mundo tal y como lo tenemos ahora (político, económico, tecnológico o personal) es lo normal, lo natural, y que más o menos se va a quedar así. Es exactamente por lo que en 1910 a casi nadie se le pasaba por la cabeza que el Imperio Austrohúngaro se iba a descojonar en cuatro años. Por lo que en 1985 la gente miraba la URSS y pensaba “esto es para siempre”. Y por lo que hoy nos cuesta un huevo imaginar un mundo sin smartphones o sin internet. Como si esto de ahora fuera el final del camino y no otro tramo más.
No es que seamos tontos. Es diseño evolutivo. Nuestra cabeza está hecha para calcular cosas simples( Elleón corre a X, llega en Y segundos). Trayectorias rectas. El problema es que la historia, la tecnología y la geopolítica no funcionan así. Van a saltos, por puntos de inflexión y por disrupciones que se van acumulando hasta que de repente todo se mueve.
Estar todo el rato imaginando que las reglas del juego pueden cambiar mañana es un gasto brutal de batería mental y genera ansiedad. Asumir que “mañana va a ser más o menos como hoy” te permite vivir el día a día sin volverte loco. Es eficiente… hasta que deja de serlo. Además, psicológicamente tendemos a ver el presente no como un paso intermedio, sino como el destino final. Reconocemos que el pasado cambió un montón, pero de forma inconsciente sentimos que “ahora ya hemos llegado”. Que esto ya es lo definitivo.
Ese sesgo nos deja ciegos en puntos clave. En los negocios y la tecnología hay ejemplos mil. Kodak dominaba la fotografía química y pensó que lo digital tardaría décadas. Nokia tenía el móvil en el bolsillo de medio planeta y no vio venir la pantalla táctil. En las finanzas personales y la economía pasa igual; después de años de bonanza la gente se endeuda como si no hubiera un mañana, porque el cerebro asume que el empleo y la estabilidad van a durar siempre. Y en la vida personal nos cuesta preparar contingencias (salud, cambios de carrera, lo que sea) porque sentimos que nuestro estilo de vida actual es una constante inmutable. Hasta que no lo es.
Para combatir esta ilusión de permanencia hay un par de ejercicios mentales que funcionan bastante bien. El primero es ampliar el zoom histórico y recordar que lo que llamamos “normalidad” suele ser solo una ventana de 30 o 40 años en un mar de cambios convulsos. El segundo es el análisis Pre-Mortem. En vez de preguntarte “¿cómo mantengo esto estable?”, te preguntas: “Si todo este sistema se fuera a la mierda en tres años, ¿cuáles habrían sido las causas que hoy estoy ignorando por exceso de confianza?”.
Al final la estabilidad no es la regla del universo. Es la percepción que tenemos de la velocidad del cambio mientras está ocurriendo.
Generalmente los cambios son graduales, pero en determinado punto la suma de cambios graduales genera una aceleración que suele venir de la mano de violencia y otras fricciones motivadas por el cambio (que en ese punto es inevitable). Mi consejo es que asumáis que es inevitable y os preparéis para la fricción.