- Cuando era niño y conocí el Estadio Azteca me quedé duro, me aplastó ver al gigante. De grande me volvió a pasar lo mismo, pero ya estaba duro mucho antes
- Si
Sigan ustedes con esta farsa llamada "fútbol". Yo me voy a leer a Dostoyevski, escuchar a Mozart y deleitarme con El acorazado Potemkin. No me interesa el vicio de la plebe.