El escape. El psicólogo barato.
Seas un amateur o un profesional, uno entra a una cancha a jugar y se olvida de todo. La redonda cura.
La pelota es lo más grande que hay.
Una cámara siguió a Lionel Messi durante el partido contra Inglaterra. Su genialidad, su esfuerzo, sus gestos, sus frustraciones momentáneas, su desahogo en el empate y su felicidad en el triunfo. También sus sonidos, incluso el disparo de las cámaras. Todo está ahí.
Es Messi jugando con una intensidad absoluta a los 39 años. Encarando a jugadores mucho más jóvenes y ganándoles, engañándolos, escondiéndoles la pelota. Es el fútbol que nos emocionó en este Mundial. El de un hombre que jugó así mientras la vida de su padre se apagaba.
Y entonces esa entrega adquiere otra dimensión. Es Messi ofreciendo el cuerpo a los otros, a esa excitación que se escucha cuando arranca con la pelota y el sonido del estadio se eleva. Por eso la gratitud eterna, aunque tantos, en tantos lugares, no lo entiendan. O no les interese entenderlo.
Fuente del video: YouTube/AntonioProds
Con que facilidad hacia todo, tu desde tu casa piensas cual es la mejor decisión en cada momento y el la ejecuta en una final de mundo sin verse desde arriba como lo vemos nosotros. Tiempo y espacio en su mente, el mejor mediocampista de todos los tiempos, que bárbaro
mira lo crack que es este tipo y el hijo de la grandisima puta decide perder un balon contra el Inter donde quedamos terriblemente cogidos y mal parados Olmo hijo de la gran puta