"Dentro de un abrazo puedes hacer de todo: Sonreír y llorar, renacer y morir. O quedarte quieto y temblar adentro, como si fuera el último".
Charles Bukowski.
Un honor, haber sido entrevistado por la revista 'El Vórtice': entre otras cosas, hablamos de castas y élites, de modernidad y tradición, de Guénon y Evola, de Jünger y Spengler, de Mishima y Unabomber, de lo divino y lo bizarro... Y de cómo todo es Uno.
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Ya está disponible el episodio dedicado a Emily Dickinson en Grandes Infelices. A través de 19 fragmentos de sus poemas, descubriremos a una de las escritoras más maravillosas y misteriosas de la historia
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Hay ramas
que se secan
sin desprenderse
y estrellas de las que aún
vemos su luz, pero ya no laten
tras ella: es que la muerte
no es el final, es vivir
sin estar naciendo.
Hugo MUJICA
Las hojas, la brisa
y la luz danza las sombras📓
𝕓𝕠𝕟𝕟𝕖 𝕤𝕠𝕚𝕣𝕖́𝕖 ♡𔒝
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«Entonces fue cuando empecé a darme cuenta de que se aguantan mucho mejor las contrariedades grandes que las pequeñas nimiedades de cada día».
Carmen Laforet, Nada.
“Pensamos que entendemos lo que pasa en la cabeza y en el alma de los demás, pero no tenemos ni idea.” Milena Busquets / “Mujeres elegantes” #IngmarBergman
Nuevo canal interoceánico
Te propongo construir
un nuevo canal
sin esclusas
ni excusas
que comunique por fin
tu mirada
atlántica
con mi natural pacífico.
🖋️Mario Benedetti
"Nada corrompe más que la ausencia de freno, pues quien no encuentra obstáculo a su voluntad se persuade de que todo le es lícito. Y en tal caso, cuando el poder se ejerce sin límites, el gobernante deja de ser magistrado y se convierte en amo".
(Cicerón. De república)
En Homero no encontramos apenas descripciones de los personajes. Añadiríamos: felizmente. Ignoramos (en caso de que nos venciera tal curiosidad) cómo era la nariz de Odiseo, las cejas de Penélope, la estatura de Telémaco o las orejas de Nausícaa. Y es que los personajes homéricos viven en el tiempo, son pura acción, incapaces de agotarse en un único fotograma. Sus hechos, más bien, o la consecuencia de ellos son lo que mejor los describen. Pensemos por un momento en la belleza de Helena, tan extrema que desencadenó una guerra. Si el poeta, a la manera de un mal novelista, se hubiera detenido a describirla prolijamente, habría corrido el peligro de dejar insatisfecho a su auditorio. Más bien apreciamos su belleza por los efectos que causó.
Ahora bien, cuando Homero quiere pararse a describir lo hace hasta el mismo deleite. Pero aquí es la singularidad de lo descrito lo que importa: el escudo de Aquiles, como un universo dentro del universo, los jardines y fuentes que rodean a la cueva de Calipso, que tanto asombraron a Hermes al llegar, el palacio de Alcínoo con todos sus portentos, la atroz forma de Escila o la matanza de las esclavas, ahorcadas todas juntas, donde el poeta dice que movieron un poco los pies, pero no duró mucho.
Por tales descripciones y écfrasis, ¿podríamos otorgarle a Homero las virtudes de un pintor? Merecería la pena acudir aquí al 'Laocoonte' de Gotthold Ephraim Lessing, "o sobre los límites en la pintura y poesía", una lectura siempre fascinante. Afirma Lessing (en traducción de Amalia Raggio):
«Homero sólo pinta acciones progresivas; cuanto a los cuerpos y a los objetos aislados, no los describe sino en tanto toman parte en dichas acciones, y en general, no los pinta sino con un solo rasgo. ¿Qué tiene, pues, de extraño que ahí donde Homero pinta no halle el pintor nada o casi nada utilizable, y que sólo halle cosa aprovechable ahí donde el relato reúne una cantidad de cuerpos bellos, colocados en bellas actitudes y en un espacio ventajoso para el arte, aun cuando el poeta pinte en grado mínimo esos cuerpos, esas actitudes o esos lugares?».
Lessing desconfía en todo momento de la habilidad pictórica, descriptiva, de los poetas. Mientras el pintor dispone todos los objetos de una vez, los mimbres de la poesía son el lenguaje, y por tanto la sucesión y el tiempo. Incluso cuando el poeta quiere ser didáctico en sus descripciones, Lessing aquí se muestra devastador: «donde el poeta es didáctico no es poeta».
Sin embargo, no pasa por alto, y la subraya, la excepción de Homero, precisamente a cuento de la asombrosa descripción del escudo de Aquiles. Y es aquí donde el filósofo alemán nos deja un germen esencial para entener a Homero, cuyo arte descriptivo consiste en «cambiar el carácter de coexistencia de dichos objetos en una real sucesión de fenómenos».
"Fenómenos". Esto y no otra cosa es lo que le interesa al viejo cantor. La mirada de Homero no es la de una cámara flotante que abarca la totalidad del mundo. Es una perspectiva que guía la mirada del lector. Homero no describe los objetos ni las escenas ni los lugares: los recorre, y nos lleva a recorrerlos con él. Muchas veces delega esta perspectiva en la experiencia o el recuerdo de algún personaje. Hermes se asombra, progresivamente, de los jardines de Calipso, y los lectores le acompañan. Como acompañan a Odiseo cuando cruza la entrada del palacio de Alcínoo, y se topa con los brillantes tapices, los niños autómatas de oro que sostienen los candiles o el incesante huerto. Y las formas de Escila no están sacadas de un catálogo de monstruos. Circe las va evocando una a una (sus cabezas, sus dientes, etc.) para ir generando en el auditorio la corporeidad del peligro y de la maldad neta. Y qué hay del ahorcamiento de las esclavas. Homero no lo ve desde lo alto para ampliar la escena, sino que asiste a ella (diríamos, cámara en mano, como un reportero) y presencia como uno más toda esa crudeza.
Por atrevernos a matizar algo a Lessing, diríamos que Homero no pretende ser un pintor ni busca emular el arte pictórico mediante otras triquiñuelas. El objeto descrito, la escena o el paisaje serían, más bien, una construcción mental, una sucesión de palabras en el tiempo. Poesía en estado puro. Y poesía que también sabe "ver" y hacernos ver. Escribió Cavafis en un verso: "deseo mirar más que decir". Y don Pedro Salinas: "Y fuiste voz, al fin, y tan hermosa/ que puede confundirse con mirada".
Se puede cuestionar, criticar o denunciar a Abelardo por decenas de temas. Yo lo he hecho en diversas publicaciones desde hace años y lo confronté en una fuerte entrevista.
Pero, igualmente, no se puede negar que gana la Presidencia contra un candidato que tuvo el más alto, descarado y abierto respaldo de un gobierno nacional y de un Presidente que violó todas las normas electorales.
Invirtieron centenares de miles de millones de pesos del presupuesto nacional para Cepeda; movieron todo el poder de ministerios y entidades en contra de Abelardo, el Presidente hizo campaña todos los días, mucho más hoy.
Y sumen grupos armados criminales en varias regiones empujando con el fusil. Y centenares de miles de empleados públicos miedosos ante la posibilidad de perder sus cargos si se llegase a reducir drásticamente el gobierno.
Y una maquinaria nacional y regional que hoy se movió a todo tren para que Cepeda subiera 3 millones de votos.
Abelardo de la Espriella es el primer outsider en ganar una Presidencia en Colombia. Y gana contra el candidato más “oficial”, más del gobierno en la historia.
Mi apreciada @NievesJemezB ha entrevistado a mi querido @HGyDCT, autor de «Deshumanizando al varón. Pasado, presente y futuro del sexo masculino», donde analiza el lugar del hombre en el discurso feminista hegemónico.
https://t.co/njzKrpWD2z