Qué mala noticia el despido masivo de colegas periodistas
y comunicadores en @ElSoldeDurango.
Me entristece saber que la pésima dirección de esta empresa no haya advertido hace varios años la transición hacia la era digital, y que ante la miopía lleguen a estas decisiones tan drásticas que dejan sin trabajo a grandes profesionistas, con la camisa súper puesta con una casa editorial que hoy les da la espalda.
Bien recuerdo que hace 7 años los directivos de El Sol de DURANGO minimizaban el esfuerzo que hacíamos varios tratando de sobrevivir en las redes sociales, como fue el equipo de @envivotv.
Los que movían El Sol siempre se referían hacia nuestro esfuerzo como algo sin importancia, pues la soberbia los hacía creer que no había noticia dicha si no se publicaba en papel y con el sello de alguna casa como esa.
No evolucionaron, al menos no lo hicieron a tiempo. Sentados en sus laureles, los directivos de esta empresa creían que la modernidad no los rebasaría, que siempre serían los dueños de los presupuestos públicos y de la verdad.
Hoy es una pena en lo que termina El Sol de Durango, al quitar la esperanza a tantos colegas que -me consta- tenían tatuada la marca de OEM y del propio periódico.
Sin embargo, es una realidad que avanza sigilosamente hacia la mayoría de los medios convencionales, en especial hacia los impresos, a tal grado que en DURANGO los medios de papel agonizan a pasos acelerados.
El costo/beneficio de imprimir va dirigiendo al mercado. Hoy, la competencia de casi todos es digital, y la lucha por las audiencias se da en la marea de las redes y el Internet, donde las olas se mueven mucho, a diario, y es un suicidio que alguien se confíe y se crea dueño de la verdad, de las audiencias y de las pautas de publicidad pagadas con recursos públicos, como alguna vez se sintieron dueños vitalicios unos cuantos a los que hoy la realidad les da -vaya la expresión- un periodicazo en la boca.
A mis amigos que hoy reciben la tremenda noticia de abandonar las filas de El Sol, mi respeto y solidaridad, y mis mejores vibras para que pronto puedan encontrar nuevas vitrinas donde puedan exponer su profesionalismo y su amor y vocación para comunicar.
Soy @ivansottoh y soy #ElEspectadorEnVivo.
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En el Día la #LibertadDeExpresión, reconocemos y valoramos ampliamente el papel de los medios, así como la importancia del periodismo en la búsqueda de la verdad. Contribuyendo así, a la indispensable transparencia en el ejercicio de la función pública.
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Claude Monet vivió durante cuarenta y tres años, de 1883 a 1926, en su casa en Giverny. Con pasión por la jardinería y por los colores, concibió tanto su jardín de flores como su jardín acuático como verdaderas obras de arte. Caminando por su casa y jardines, los visitantes todavía pueden sentir la atmósfera que reinó en la casa del Maestro del Impresionismo y maravillarse con las composiciones florales y los nenúfares, sus mayores fuentes de inspiración.
Incansablemente transformó un lugar abandonado en una obra maestra floral, para ser la inspiración para muchas de sus más grandes obras de arte. Las frecuentes visitas de sus amigos y admiradores hicieron de Giverny el centro de su existencia. Hasta su muerte en 1926, el pintor, el padre, el jardinero y el hombre nunca abandonaría Giverny.
Un olor exquisito y peligro.
Una influencer canadiense encontró esta flor por algún lugar de la calle y se sintió atraída ante la belleza y aroma exquisita de la flor; entonces, pasó mucho rato oliéndola.
Pero, lo que no sabía es que esta flor era toxica, y como consecuencia experimentó por primera vez en su vida parálisis del sueño.
La planta de la flor es conocida como floripondio, también llamado “trompetas de ángel” o “campanita”, pero es conocida científicamente por Brugmansia.
Cada parte del árbol y sus semillas son notablemente 'venenosas'. Contienen alcaloides que producen vómitos, somnolencia, alucinaciones, agitación, convulsión, delirios, a veces la muerte si la dosis es elevada.
Según un informe del Senda, sus “efectos comienzan entre los 15 y 30 minutos después de su consumo y pueden durar hasta 72 horas”.