CARLOS TÉVEZ: “Cuando llegué a Inglaterra, me llevaron a ver la casa que me ofrecía el club. Tenía jardín, garage, pisos brillantes... y silencio.
Mucho silencio. Yo venía de Fuerte Apache, donde dormíamos cinco en una pieza y los tiros eran parte de la noche. No sabía vivir en la tranquilidad. Me asustaba. Al tiempo pedí mudarme. Me fui a un barrio más popular, más ruidoso, donde los vecinos gritaban, cocinaban en la vereda y los chicos jugaban en la calle.
Ahí me sentí en casa. No todos soñamos con lo mismo. Algunos soñamos con volver a lo que somos”.