Hoy, en este Domingo de Ramos, abro mi corazón para confiar.
Recibo con fe todo lo que Dios tiene para mí, incluso lo que no entiendo… porque sé que en cada proceso hay un propósito.
Camino con esperanza, con amor y con la certeza de que Él siempre está conmigo. 🌿
Estoy en una etapa de mi vida donde confío plenamente en Dios, entregándome a su voluntad con fe. Al mirar atrás, reconozco que todo ha sido parte de su plan perfecto, y hoy descanso con la certeza de que lo que viene también será para bien.
Siempre me dijeron que era madura para mi edad. Pero no era madurez, era adaptación. Me tocó oír, hacer y entender cosas que no me correspondían.
Aprendí a no pedir, a no necesitar, a poder sola. Y ahora, me cuesta bajar la guardia
La vida me está enseñando que hay miedos que enfrentar, cambios que aceptar y comienzos que debo permitir florecer. Y que, incluso cuando dudo, soy más fuerte y valiente de lo que imagino.
No me puedo quejar de mi 2025: Dios me regaló sueños hechos realidad, me demostró que estoy parada sobre oraciones contestadas, y tengo FÉ que el 2026 llegará con más motivos para seguir agradeciendo