Señor, hoy reconozco que mi mayor batalla no está afuera, sino dentro de mí. Domina mis pensamientos antes de que me dominen a mí. Ordena mis emociones antes de que distorsionen mi verdad. No permitas que mis impulsos gobiernen mis decisiones. Dame templanza en medio de la provocación, silencio en medio del ruido y claridad en medio de la confusión. Que mi interior esté alineado contigo, aunque el exterior se agite.
Inquebrantable soy en tu nombre.
Amén.
Viernes.
"La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado" (Gabriel García Márquez).
Bendita memoria.
Buen día a todos.