Salimos el miércoles a las 23:00 y acabamos de llegar.
En mi caso, fueron más de 6.000 KM de ruta, noches durmiendo en el auto, ruedas pinchadas y una derrota que nos destruyó el corazón en cien mil pedazos.
En el de otros, gastaron gran parte de sus ahorros para poder ir en avión y ni siquiera pudieron entrar.
Hay pibes que se quedaron en el medio del viaje, dejaron sus vehículos tirados e hicieron gran parte del recorrido a dedo.
Más allá del dolor indescriptible por el resultado, hay una conclusión general que podemos reafirmar cada día:
No existe nada más lindo, en todo el mundo, que ser hincha de Boca Juniors.
Pertenecer a este movimiento-fenómeno popular es algo que no cambiaríamos por nada y que no se logra ganando ni una, ni dos, ni cincuenta finales.
En la situación económica que está viviendo el país, el Jugador Número 12 copó Copacaba, el Maracaná y las calles de Río de Janeiro.
"Boca es grande por su gente" dijo alguna Martin Palermo. Y cuánta razón tuvo.