@AlexBareaTV Jajajajajaa que en el coche de vuelta a la casa dijo Bea que Quesada se habia liado con Milky, (que supuestamente se lo ha inventado y es mentira) y él tiene mujer e hija y se lió parda
La pava de atrás lleva 1h peleando y comiéndole la oreja a los seguridades porque no la dejan entrar al reservado pesadaaaaa no ves que nooooo
#casagemelosfinal
Cena de antiguas compañeras de clase. 35 años.
Currículums brillantes, buenos sueldos, Instagram lleno de “mujeres empoderadas”.
Entre risas, Elena deja la copa, se toca la barriga y dice:
—He decidido dejar mi trabajo unos años para criar al bebé. Juan y yo lo hemos decidido así.
Un segundo de silencio.
Sonrisas tensas.
Hasta que habla Clara.
Bio morada, hilos sobre patriarcado, postureo 24/7.
Deja la copa de golpe:
—Es un error gravísimo, Elena. Renuncias a tu independencia para ser la chacha de tu marido. Es un retroceso.
La mesa se congela.
Elena se encoge. Mira al mantel. Se le cae la sonrisa.
Ahí entro yo:
—Pensaba que el feminismo iba de que las mujeres pudieran elegir su vida, no de que todas hicieran la misma.
Clara gira la cabeza, molesta:
—Esa es una falsa libertad. Estás perpetuando roles de género.
Ya sin sonreír:
—No, Clara. Lo que perpetúas es tu ego. No quieres mujeres libres, quieres discípulas.
Si una amiga no encaja en tu guion, la tratas de ignorante y la humillas delante de todas.
Se pone tensa:
—Estás alienada. No entiendes nada de estructuras de poder.
Traducción: “No repetís mi eslogan, así que estáis equivocadas”.
El resto de la cena, Clara la pasa deslizando el dedo por el móvil, tecleando con rabia.
Seguro que redactando un hilo sobre “lo duro que es ser feminista rodeada de mujeres machistas”.
Al salir, Elena me agarra del brazo.
Ojos brillantes, voz bajita:
—Gracias por defenderme. Pensé que estaba loca por querer criar a mi hijo.
No está loca.
Está rodeada de un activismo que ama más el relato que a las personas.
Reflexión:
Hay un feminismo que presume de “liberar a la mujer”…
siempre que elija carrera, éxito y oficina.
Si elige maternidad, hogar o cuidado, de repente es sumisa, retrógrada o “lavada de cerebro”.
La libertad no es aplaudir solo a la CEO.
Es no tratar de traidora a la que decide criar a sus hijos.
Cuando tu “feminismo” te hace atacar justo a las mujeres que dices defender,
ya no es un movimiento de liberación.
Es otra religión más,
con dogmas nuevos y la misma intolerancia de siempre.
En España ya hemos normalizado esto:
Te venden un piso… ¡Con los OKUPAS dentro incluidos como “oportunidad”!
Me acerco a la inmobiliaria.
Buena zona, buenas fotos, precio demasiado bueno para ser cierto.
El comercial sonríe como si fuera un regalo.
Salón amplio, tres habitaciones, terraza.
Un chollo.
—Genial, ¿cuándo la puedo ver?
Duda. Traga saliva.
—Verla, verla… ahora mismo no se puede.
—¿Perdona?
—Está ocupada.
Silencio.
—¿Ocupada de qué?
—De gente —dice, como quien habla de humedad en las paredes—. Una familia.
Traducción: “Hay okupas, pero si no lo digo muy alto, igual cuela”.
—O sea, ¿me estás vendiendo un piso en el que ya vive otra gente… y al que yo no puedo entrar?
Sonríe, profesional:
—Por eso está por debajo del precio de mercado.
Es una ganga. Se vende con los ocupas dentro.
Tú luego inicias el proceso judicial y listo, en uno o dos años lo tienes libre. Es una inversión.
Inversión = tú te comes el marrón que el banco y el propietario anterior no han podido resolver.
—¿Y por qué no los habéis echado vosotros?
Y entonces salen las frases de manual:
—Los juzgados están colapsados.
—Con menores es muy delicado.
—La ley protege mucho al vulnerable.
—El propietario prefiere vender con descuento.
Traducción real:
“No hay huevos ni interés en echarles, que lo haga otro”.
En este país hemos llegado a este punto:
Pagas, firmas y haces todo legal...
Y puedes tardar AÑOS en recuperar tu casa,
pero quien entra por la cara tiene más protección que tú.
La administración mira para otro lado.
Bancos y fondos empaquetan el marrón en un “chollo con okupas”
y te lo encasquetan a ti.
Si te indignas eres facha, clasista o desalmado.
Lo grave no es solo que haya okupas.
Lo grave es que el sistema castigue al propietario
por querer recuperar lo que es suyo
y encima le haga sentirse culpable.
No es solo un problema de vivienda.
Es algo mucho peor:
la idea básica de que lo que es tuyo… ya no es tuyo.
Ayer vi cómo un padre destruía a su hijo de 7 años en una terraza y, encima, se sentía orgulloso de ello.
El niño era un mueble.
Mirada perdida.
Baba casi colgando.
Pegado a un móvil bajo una sombrilla.
El padre le suelta, con la cerveza en la mano:
- "Vete a jugar con los otros niños, que hace un día de lujo".
El niño ni parpadeó. Estaba en coma digital.
Aparece otro padre y le da el toque:
- "Déjale que corra un poco, que es donde tiene que estar un crío".
Y aquí viene el teatro. El padre empieza a regañarle:
- "¡Que dejes el teléfono ya! ¡Qué estas enganchado!".
Mentira. Todo mentira.
No quería que el niño jugara.
Solo quería quedar bien delante de sus amigos.
La madre, al lado, ni se inmutaba.
Estaba feliz con sus amigas porque el niño no daba guerra.
Y esa es la realidad que nadie quiere decir:
Muchos no sois padres, sois gestores de silencios.
Le disteis el móvil con 2 años para que no molestara en el restaurante.
Se lo disteis con 3 para que os dejara dormir la siesta.
Se lo disteis con 5 para poder cenar tranquilos.
Y ahora, con 7, le echáis la bronca en público para limpiar vuestra culpa.
No es que el niño sea un adicto.
Es que vosotros sois unos vagos.
Es más fácil endosarle una pantalla que educarle en el aburrimiento.
Es más cómodo tener un hijo "zombie" que un hijo que te interrumpa la caña.
Estamos criando una generación de analfabetos emocionales porque a los padres les da pereza ejercer de padres.
¿De verdad la culpa es de YouTube?
¿O es que preferís el "modo avión" para no aguantar a vuestros propios hijos?
Abro debate:
¿Falta de límites o falta de ganas de criar?