Les juro que nadie esta mas estresado que alguien de 25- 30 años pensando que se les termina el tiempo. Es un tipo de ansiedad que no sabía se podía experimentar.
Parece broma, pero uno sale del trabajo y se va rápido a casa, con prisa, para no llegar más tarde.
No por desesperación, sino por necesidad. Porque ahí está la calma que el día te quita, el silencio que acomoda el alma y el refugio donde el cansancio por fin puede descansar. Afuera uno cumple, resiste y aguanta; en casa uno suelta, respira y vuelve a ser. Y quizá por eso el corazón apura el paso, porque sabe que llegar es, en realidad, volver a vivir
Crecer no fue dejar de creer en los Reyes.
Fue descubrir que la magia seguía ahí,
solo que tenía ojeras, manos cansadas
y un amor tan grande
que se disfrazaba de madrugada
para no romperte la sonrisa.
Y entonces entiendes
que los Reyes Magos no se van,
solo cambian de nombre
y aprenden a quererte
en silencio.