La magia está en lo simple: en elegir tus batallas, en cuidar tus límites, en dormir mejor, en comer mejor, en hablarte bonito, en rodearte de gente que te inspire a creer. Porque sí: tú puedes. Puedes reconstruirte, puedes reenfocarte, puedes crecer sin romperte.
Cuando actúas siempre desde el amor, nadie puede arrebatarte nada. Las veces que ayudaste, regalaste, cuidaste o hiciste algo desde el fondo de tu corazón. Todo eso se queda contigo, te conviertes en todo el amor que das y eso nadie lo cambia.